5 febrero, 2026

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Fachada nueva, manías viejas

TRÓPICO DE CANCER/JESÚS COLLADO MARTÍNEZ

Un numeroso grupo de hombres y mujeres, entre los cuales se encuentran un ex presidente, ex candidatos presidenciales, ex gobernadores, legisladores, ex presidentes del Instituto Federal Electoral y del Instituto Nacional Electoral, ex funcionarios públicos, comunicadores, políticos y empresarios, ha publicado un manifiesto en el que convocan a la formación de un frente amplio democrático.

La filiación de derecha de todos los firmantes es ampliamente reconocida, al igual que su oposición pública y notoria al gobierno actual y al del sexenio anterior. Cabe destacar que muchos de ellos han participado en diversas plataformas, organizaciones, frentes, asociaciones y alianzas que han surgido desde 2017, tales como Por México al Frente, Frente Amplio Opositor, Frente Amplio por México, Unidos, Sí por México, el Grupo de los 250, FRENA y la Marea Rosa, entre otras.

La motivación que los reúne en la actualidad reside en la preocupación, a veces caprichosa y extravagante, de demostrar que los triunfos de Morena en 2018, con una mayoría de treinta millones de votos, y en 2024, con casi treinta y seis millones, no representan un ejercicio democrático legítimo, sino la imposición de una tiranía de las mayorías poco informadas que toman decisiones equivocadas.
 
El nuevo colectivo que impulsa la formación del Frente afirma que su objetivo principal es la defensa de la democracia constitucional, con un propósito claro e inmediato: impedir el avance de cualquier iniciativa regresiva en materia político-electoral, en cualquier etapa del proceso legislativo, y salvaguardar los principios democráticos que fundamentan la vida pública del país. La razón primordial de la existencia de este Frente, según sus declaraciones, es evitar, rechazar y tomar medidas para impedir la restauración del antiguo régimen, bajo cualquier forma o denominación.

Cabe destacar que la mayoría de los firmantes del manifiesto declararon públicamente, tras el triunfo de Vicente Fox en las elecciones presidenciales del año 2000, el inicio de una transición hacia la democracia. El Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) establecieron de facto algunas reglas para la evolución de este proceso, el cual consideran interrumpido por la llegada de Morena y sus aliados al poder político del Estado.
 
Señalan que México sí vivió una transición hacia la democracia, resultado de un prolongado esfuerzo de diálogo, reflexión común e inclusión plural entre fuerzas políticas, sociedad civil, academia y ciudadanía. Ese proceso permitió construir instituciones, reglas y contrapesos que dieron legitimidad y estabilidad a la vida pública. Hoy, dicen en su Manifiesto, ese método democrático, basado en el acuerdo, la pluralidad y la deliberación, ha sido desplazado desde el poder. Esta ruptura con el espíritu de la transición es una de las razones fundamentales que los convoca.
 
Omiten deliberadamente mencionar que durante el periodo de 1982 al 2018 la mayoría de los mexicanos estaba viviendo por debajo de la línea de la pobreza y que el 1% de la población había acaparado más en 80% del producto interno bruto de nuestro país provocando la mayor desigualdad de la historia.
 
Tampoco están interesados en la defensa de la democracia constitucional que considera fundamental el constante mejoramiento de las condiciones económicas sociales y culturales del pueblo, porque la preocupación del grupo de notables que convoca a la formación de este nuevo frente sólo se refiere al régimen jurídico y político que los dotó de privilegios y riqueza.
 
Destacan de nuevo los nombres de Vicente Fox, Claudio X González, Margarita Zavala, José Woldenberg, Leonardo Valdés, Aurelio Nuño, Jacqueline Peschard, Lorenzo Córdova, Jesús Ortega, Guadalupe Acosta Naranjo, German Martínez, Denise Dresser, Guadalupe Loaeza, Jean Meyer, Guillermo Sheridan, entre otros, empeñados en demostrar que contar con el apoyo de la mayoría no es democrático y por ello se oponen sin reservas a una Iniciativa de Reforma Electoral que todavía no conocemos porque no ha sido presentada por la Presidenta de la República al Congreso de la Unión. Son los mismos protagonistas de la derecha con fachada nueva, pero con las mismas viejas manías.

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