Megawatts y pendientes
POR: MIGUEL DOMINGUEZ FLORES
Tamaulipas ha decidido entrar, otra vez, al debate energético.
La entidad proyecta aumentar su capacidad de generación eléctrica en 4,064.75 megawatts mediante una cartera de 15 proyectos distribuidos en distintos municipios del estado. La cifra es relevante: equivale prácticamente al rango total de consumo estatal, que oscila entre 4,500 y 5,200 megawatts.
En otras palabras, el estado genera —o generará— casi lo que consume. Y aun así, el acceso y la calidad del suministro siguen siendo tema de discusión.
La estrategia planteada combina inversión pública y privada bajo esquemas de desarrollo mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Es una señal política: el modelo energético no se entiende ya como monopolio exclusivo ni como liberalización irrestricta, sino como coexistencia operativa.
En el frente público destaca la central de ciclo combinado de Altamira, con una capacidad instalada de 583.1 megawatts y una inversión estimada de 309 millones de dólares. Es una apuesta por generación firme, diseñada para respaldar la intermitencia de las energías renovables.
Del lado privado, tres proyectos autorizados en la primera convocatoria prioritaria sumarán 338 megawatts adicionales. Dos parques fotovoltaicos en Altamira —Presa Larga Solar (84.97 MW) y Tamesí Solar (122.55 MW)— con inversiones aproximadas de 100 millones de dólares cada uno, y el parque EPM Eólica 24, en Mier, con 130 MW y 175 millones de dólares de inversión.
El mapa energético se amplía: Altamira, Matamoros, Méndez, Reynosa, Villagrán, San Carlos, Casas, El Mante, González y hasta Tula figuran en la cartera. Este último municipio albergaría un parque fotovoltaico cuyo diseño técnico ya está concluido y que espera iniciar obras en el segundo semestre del año, tras la donación del predio y estudios de mecánica de suelos.
Pero el propio secretario de Energía estatal reconoció que, pese al potencial fotovoltaico y eólico, persisten deficiencias en la transformación y distribución. Es la paradoja tamaulipeca: excedente de capacidad instalada, pero infraestructura insuficiente para transportar y entregar esa energía de forma eficiente.
Ahí entra la otra mitad de la ecuación: la transmisión.
La Línea de Transmisión Huasteca–Monterrey es la obra estratégica del momento. Contempla tres líneas con una longitud total de 428.5 kilómetros (443 km de circuito), además de la ampliación de las subestaciones Güémez y Champayán. La inversión estimada asciende a 3,671 millones de pesos y registra un avance del 41.6 por ciento, con fecha proyectada de conclusión en junio.
El objetivo es fortalecer la confiabilidad del sistema regional y mejorar el despacho de la energía generada.




