9 febrero, 2026

9 febrero, 2026

Pobreza en el campo detonaría éxodo a EU

Sin acceso a créditos, sin apoyos, ni lluvias los campesinos solo ven como salida, emigrar a Estados Unidos para mejorar sus condiciones de vida

Por Antonio H. Mandujano

EXPRESO-LA RAZÓN

TAMAULIPAS, MÉXICO.- La crisis que atraviesa el campo del norte de Tamaulipas no solo amenaza con dejar miles de hectáreas sin sembrar durante el ciclo agrícola 2026, sino que también podría detonar una nueva ola de migración hacia Estados Unidos, advirtió Juan Manuel Salinas Sánchez, gerente de la Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas (UARNT).

El dirigente agrícola alertó que la combinación de una sequía prolongada, bajos precios de los granos y la falta de créditos accesibles ha colocado a los productores en una situación límite, con impactos directos en el empleo rural y en la economía regional.

Ante este escenario, señaló que muchos agricultores podrían optar por emigrar al país vecino en busca de trabajo, aun cuando ello implique enfrentar un contexto político y migratorio adverso, lo que, lejos de ofrecer soluciones, podría generar mayores dificultades.

“Esta situación va a provocar que muchas personas se trasladen o emigren hacia Estados Unidos en busca de empleo”, afirmó.

Salinas Sánchez explicó que el ciclo agrícola 2026 inició con un severo retraso en las siembras, particularmente en el cultivo de sorgo, el de mayor presencia en el norte del estado.

Detalló que, aunque el programa oficial contempla más de 684 mil hectáreas, al corte del 27 de enero apenas se reportaban 67 mil 262 hectáreas sembradas, debido a que desde hace más de cuatro meses no se han registrado lluvias significativas.

“No hay manera de sembrar; la sequía nos ha golpeado muy fuerte y ha detenido prácticamente la actividad agrícola”, subrayó, al señalar que, aun cuando algunos productores se arriesgan a sembrar con la esperanza de lluvias, la meta establecida para este ciclo difícilmente se alcanzará.

El desánimo, dijo, es generalizado entre los agricultores, no solo por las condiciones climáticas adversas, sino también por la falta de respaldo financiero.

“No contamos con créditos agrícolas; tenemos que recurrir a parafinancieras con intereses muy altos, lo que hace inviable continuar con la producción”, expuso.

El dirigente recordó que existen cerca de 80 mil hectáreas que ni siquiera pudieron prepararse para la siembra en los principales distritos agrícolas del norte de Tamaulipas, lo que se traduce en menos trabajo en el campo y menores ingresos para miles de familias que dependen directa o indirectamente de la agricultura.

Advirtió que el impacto económico será profundo, ya que la actividad agrícola es el principal motor económico de la región.

Cada hectárea sembrada genera inversión en insumos, combustibles, refacciones y servicios, además de empleo en centros de acopio, transporte y labores de cosecha.

“Al dejar de trabajarse la tierra y no levantarse cosechas, se frena toda esa cadena económica”, señaló.

Ante este panorama, Salinas Sánchez sostuvo que la migración se convierte en una de las pocas opciones para quienes se quedan sin alternativas laborales.

“Es la opción que queda cuando no hay trabajo en el campo”, afirmó.

Finalmente, lamentó la falta de respuestas concretas por parte de las autoridades, pese a los diálogos que se mantienen a nivel nacional; sin embargo, reiteró que los productores mantienen la esperanza de seguir trabajando la tierra.

“Los agricultores queremos seguir produciendo alimentos para el país, pero necesitamos condiciones mínimas para hacerlo”, concluyó.

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