Por. Nora M. García
La política exterior no es simple protocolo, tampoco postal diplomática; es diseño de poder, extensión económica del Estado y dispositivo de estabilidad estructural, y en México dejó de ser definición académica para volverse variable operativa; el sistema internacional ya no separa seguridad, comercio, energía y tecnología, capas que se superponen y amplifican, de modo que toda decisión interna genera efectos externos inmediatos.
La economía mexicana está anclada a América del Norte; el intercambio con Estados Unidos superó 935 mil millones de dólares en 2024, más del 80% de las exportaciones tienen ese destino y el sector externo ronda 40% del PIB, dinamismo con dependencia estructural; la IED alcanzó 36 mil MDD en 2023 por relocalización productiva, pero el nearshoring exige logística, energía, agua, talento y certidumbre jurídica.
La seguridad pública incide en la ecuación económica; una tasa de homicidios superior a 23 por cada 100 mil habitantes, más de 30 mil víctimas anuales y un registro de desapariciones que rebasa 100 mil personas pesan en primas de riesgo, decisiones de inversión y percepciones de gobernabilidad; la estabilidad no se decreta, se acredita con políticas verificables y datos consistentes.
La percepción se traduce en costo de capital; en mercados financieros integrados, la narrativa importa tanto como los indicadores, y la volatilidad política encarece el financiamiento; la gobernabilidad se mide por resultados sostenidos, no por picos coyunturales, y cada retroceso en seguridad o legalidad impacta el apetito de inversión productiva y el calendario de proyectos estratégicos.
El concepto de seguridad se amplió; hoy integra seguridad energética, tecnológica, alimentaria y financiera, la disputa por semiconductores, minerales críticos, IA y cadenas estratégicas; México no es espectador, es nodo industrial, por lo que ajustes regulatorios internos pueden activar controversias internacionales, como las consultas energéticas bajo el T-MEC, recordatorio de que la soberanía regula dentro de compromisos asumidos.
La competencia global usa reglas comerciales como instrumentos estratégicos; controles de exportación, subsidios industriales y cláusulas de origen reconfiguran cadenas de valor; en ese tablero, la previsibilidad regulatoria es activo geopolítico, y la improvisación, pasivo; la arquitectura institucional define si un país captura valor agregado o queda atrapado en eslabones de bajo margen.
El perímetro de seguridad compartida en América del Norte se expandió; migración, tráfico ilícito de armas, crimen transnacional, resiliencia industrial y transición energética forman una misma agenda, con intereses asimétricos; Washington prioriza contención tecnológica y estabilidad hemisférica, México requiere crecimiento, reducción de desigualdad y consolidación institucional, lo que obliga diplomacia técnica y financieramente informada.
La coordinación no es sumisión; es cálculo de intereses; los desacoples cuestan inversión y los alineamientos ciegos cuestan autonomía; la negociación eficaz exige capacidades estatales, equipos técnicos y lectura fina de ventanas de oportunidad; sin instituciones sólidas, la agenda común se vuelve reactiva y el margen de maniobra se estrecha.
La seguridad nacional excede la defensa territorial; incluye desarrollo sostenido, distribución equitativa, combate estructural a la corrupción y fortalecimiento democrático, porque la corrupción encarece el financiamiento, la desigualdad erosiona cohesión social, la debilidad regulatoria detona litigios y la incertidumbre retrae inversión productiva, variables que definen el margen estratégico del Estado.
México enfrenta vive el momento de una gran definición; administrar coyunturas bajo lógica reactiva o articular una visión sistémica donde industria, energía, seguridad y política exterior operen bajo una misma arquitectura institucional; en el siglo XXI la economía es parte de la seguridad y la seguridad condición de la economía, la soberanía se diluye cuando se negocia con reglas cambiantes o estadísticas frágiles.




