24 febrero, 2026

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Sembrando Vida: entre crisis agrícola y producciones menores en Tamaulipas

Para miles de pequeños productores tamaulipecos, el programa no solo significa un apoyo económico mensual, sino una plataforma de resiliencia y permanencia en el campo
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Por Antonio H. Mandujano
Expreso-La Razón

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Desde hace casi una década, Tamaulipas sobrevuela por una crítica etapa agrícola, que mayormente se afecta y se traduce en producciones masivas de granos marcadas por la incertidumbre climática y comercial, sin embargo, existe un contraste en el sector de pequeños productores donde el programa Sembrando Vida ha venido a representar estabilidad económica, diversificación productiva y una alternativa sustentable para el campo.

Basado en los datos publicados por la Secretaría de Bienestar, del gobierno de México, en la entidad, se estima que entre 3 mil 370 y 3 mil 770 sembradoras y sembradores forman parte del padrón activo, consolidando la presencia del programa en distintas regiones rurales.

En dicha información oficial, se expone que tan solo en el 2025 se incorporaron más de 3 mil productores, ampliando la cobertura en comunidades con rezago social y fortaleciendo la base productiva en zonas donde el monocultivo de granos no siempre garantiza rentabilidad.

Cada beneficiario recibe 6 mil 450 pesos mensuales mediante depósito directo del Banco del Bienestar, lo que representa un ingreso anual aproximado de 77 mil 400 pesos por productor.

Este ingreso fijo se convierte en un soporte clave frente a ciclos agrícolas adversos, permitiendo a las familias rurales mantener liquidez, invertir en sus parcelas y sostener el consumo básico.

De acuerdo al Gobierno de México, el programa mantiene operación activa en Tamaulipas como parte de su cobertura en 24 entidades del país.

Su eje operativo se centra en la implementación de sistemas agroforestales que combinan árboles maderables y frutales con cultivos de autoconsumo, impulsando la diversificación productiva y reduciendo la dependencia exclusiva de granos como sorgo o maíz.

Un componente fundamental son las Comunidades de Aprendizaje Campesino (CAC), donde los productores reciben capacitación técnica y acompañamiento permanente.

Este esquema fortalece la organización comunitaria, mejora las prácticas agroecológicas y fomenta una visión de largo plazo orientada a la recuperación de suelos y la sostenibilidad ambiental.

Mientras el grueso del sector agrícola enfrenta presiones por precios internacionales, costos de insumos y fenómenos climáticos, Sembrando Vida ofrece un modelo complementario que integra ingreso garantizado, asistencia técnica y restauración ecológica.

Para miles de pequeños productores tamaulipecos, el programa no solo significa un apoyo económico mensual, sino una plataforma de resiliencia y permanencia en el campo.

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