24 febrero, 2026

24 febrero, 2026

Del aguacate al fentanilo: historia y caída del CJNG

El 22 de febrero de 2026, El Mencho fue abatido en un operativo de la Sedena en Tapalpa, Jalisco, y murió durante el traslado aéreo
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Por. Staff

MÉXICO.- Nemesio Oseguera Cervantes nació en 1966 en Aguililla, Michoacán, en una familia de cultivadores de aguacate, migró ilegalmente a Estados Unidos, fue condenado por tráfico de heroína y deportado, trabajó brevemente como policía en Jalisco y terminó construyendo el cártel más expansivo de México.

Su trayectoria criminal comenzó bajo Ignacio “Nacho” Coronel, operador del Cártel de Sinaloa en Jalisco especializado en metanfetaminas, cuya muerte en un operativo militar en julio de 2010 dejó un vacío que El Mencho aprovechó para romper con Sinaloa y fundar su propia estructura.

El grupo surgió públicamente como “Los Mata Zetas” en 2011, con videos virales donde ejecutaban a supuestos miembros de esa organización, una estrategia de posicionamiento violento que les permitió ganar territorio en Jalisco y Veracruz antes de adoptar el nombre Cártel Jalisco Nueva Generación entre 2011 y 2013.

La alianza con Los Cuinis, el brazo financiero liderado por los hermanos González Valencia —familia de la esposa de El Mencho— fue clave para escalar operaciones, lavar dinero y controlar puertos como Manzanillo y Lázaro Cárdenas, puntos de entrada de precursores químicos de China para producir metanfetaminas y fentanilo.

El CJNG se distinguió de otros cárteles por su militarización: armamento de alto poder, drones, vehículos blindados y ataques directos a fuerzas del Estado, incluyendo el derribo de un helicóptero militar en 2015, año en que Washington lo designó organización criminal prioritaria y fijó una recompensa inicial de cinco millones de dólares por su líder.

Para 2018, autoridades mexicanas documentaron que el CJNG operaba en más de 27 estados, superando al Cártel de Sinaloa en presencia nacional, con rutas activas hacia Estados Unidos, Canadá, Europa, Asia y Australia, y un modelo de expansión basado en franquicias con grupos locales bajo jerarquía centralizada.

El 22 de febrero de 2026, El Mencho fue abatido en un operativo de la Sedena en Tapalpa, Jalisco, y murió durante el traslado aéreo, según confirmó la dependencia, un golpe que la DEA calificó como histórico considerando que la recompensa por su captura había llegado a 15 millones de dólares.

Su hijo Rubén Oseguera González, “El Menchito”, cumple cadena perpetua más 30 años en una prisión federal de Estados Unidos, lo que reduce las opciones de una sucesión familiar directa y abre la disputa entre lugartenientes como Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán y Juan Carlos Valencia.

El modelo descentralizado que El Mencho construyó durante 15 años es precisamente lo que hace impredecible el siguiente ciclo: el cártel puede fragmentarse, reorganizarse bajo un nuevo mando o intensificar la violencia como señal de continuidad, como ya ocurrió con los narcobloqueos simultáneos en seis estados el mismo día de su muerte.

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