Por Antonio H. Mandujano
Expreso – La Razón
Desde la década del 2000 y hasta la actualidad, en el municipio de Victoria la venta de terrenos “campestres” se ha convertido en un jugoso negocio.
Se promocionan como el sitio ideal para descansar, construir una casa o asegurar una inversión a futuro, bajo la promesa de tranquilidad y plusvalía.
Pero mientras crecen los letreros de “se venden lotes”, los asentamientos rurales que alguna vez produjeron miles de toneladas de productos básicos que consumimos como parte de la dieta diaria, se van quedando sin tierra y sin futuro.
En un reciente caso sobre esta situación, el Ayuntamiento le puso freno a dos proyectos que ya estaban moviendo terreno y clientes: uno en Altos de Caballero y otro al sur de la ciudad, rumbo a la Normal Superior.
Ambos se ofrecían como desarrollos atractivos, pero no tenían permisos completos de impacto urbano ni los registros en regla según lo expuesto por la titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente del Ayuntamiento de Victoria, Mariana Sierra Barrera.
En pocas palabras: estaban vendiendo sin tener todo en orden por lo que el caso terminó en el Ministerio Público por presunta venta irregular.
Y ahí está el fondo del asunto, pues la periferia de Victoria (donde por años hubo ejidos y parcelas) hoy es el nuevo imán para quien quiere lotificar y vender.
La tierra que antes era para sembrar ahora se divide en pedazos más pequeños y se anuncia como “oportunidad única”, aunque el problema es que no siempre se cumplen los pasos que marca la ley agraria: asambleas bien hechas, autorizaciones oficiales y permisos municipales.
Y no es algo aislado, pues en Tamaulipas hay 222 asentamientos irregulares en 31 municipios, y casi la mitad están en Victoria, Altamira y San Fernando, de los cuales muchos nacieron justo así: terrenos vendidos sin papeles claros.
Desde diciembre de 2022, la Fiscalía estatal ha recibido al menos 25 denuncias por venta ilegal de predios, además, el Tribunal Unitario Agrario Distrito 30, con sede en Victoria, maneja cada año cientos de asuntos.
Y la prueba esta en que en su último reporte registró 643 casos ingresados y 382 todavía en trámite, números que reflejan que los conflictos por la tierra no son pocos ni raros.
Mientras tanto, la ciudad sigue creciendo.
En la última década, alrededor de 70 núcleos ejidales en el estado han sido absorbidos total o parcialmente por la mancha urbana.
Victoria también va por ese camino, donde lo rural se va haciendo urbano a pasos rápidos.
Por su parte, las autoridades dicen que están vigilando, y recientemente la SEDUMA estatal lanzó campañas para que la gente verifique antes de comprar.
Así también el Ayuntamiento ha suspendido ventas y mantiene una Mesa de Ordenamiento Territorial para frenar invasiones y fraccionamientos sin permiso.
Pero el negocio sigue siendo atractivo: se compra barato, se divide y se vende más caro, peeo al final, el riesgo lo asume quien firma sin revisar.
Porque un terreno sin papeles claros puede terminar en años de juicio y mientras algunos hacen negocio, los asentamientos rurales van desapareciendo poco a poco, lote por lote.




