El sostenimiento de legisladores plurinominales en el Congreso de la Unión no tiene razón de ser, pues los 200 diputados y 32 senadores que arriban a las dos cámaras bajo este principio son producto de ‘enjuagues partidistas’. Y, por cierto, no representan a ningún sector poblacional determinado, pero sí a tribus políticas.
Ahora, mañosamente, esas carteras de representación proporcional se suelen concesionar a los grupos de interés interpartidista con el rollo de así garantizar la presencia cameral a los membretes minoritarios.
Esto considerando el fondo de su creación en México (1977 en torno a diputados) para establecer la pluralidad y acabar con la hegemonía política, impulsada por el ideólogo priista Jesús Reyes Heroles.
En esa apertura, en principio viejos luchadores de la izquierda tuvieron cabida en la Cámara de Diputados (en1979), como plurinominales: Arnoldo Martínez Verdugo, Valentín Campa Salazar, Heberto Castillo Martínez, Gilberto Rincón Gallardo, Venezia Lombardo de Gutiérrez, Héctor Ramírez Cuéllar, Alberto Contreras Valencia y otros.
Entre ellos Pablo Gómez Álvarez, quien en ese entonces militaba en el Partido Comunista Mexicano (PCM), lo que ha llevado a cuestionársele por qué en el proyecto de reforma electoral, que le encargó Claudia Sheinbaum Pardo, arremete duro contra los plurinominales cuando él se ha beneficiado de esa figura.
Su respuesta sería, por cierto, harto convincente, puesto que ya no se otorgan esas posiciones a las minorías, sino que sólo sirven para privilegiar a tribus partidistas.
Actualmente la división electoral federal en México aparece dividida en cinco circunscripciones. Y a cada una de ellas, le son asignadas 40 curules de representación proporcional, que se reparten según la votación emitida.
Aquí surge la primera ambivalencia, pues cada partido registra su lista de 40 prospectos por cada circunscripción, en el Instituto Nacional Electoral (INE), y dependiendo del porcentaje de votos alcanzados en urnas se da la repartición del pastel.
En teoría, es correcto, pero en la práctica, no, ya que es prácticamente imposible que los favorecidos sean siquiera conocidos en todos los estados que componen la circunscripción.
Cito el caso de los diputados plurinominales de Tamaulipas que son 4: Adrián Oseguera Kernion (morena); Blanca Leticia Gutiérrez Garza, César Augusto Rendón García y César Augusto Verástegui Ostos (PAN), quienes además se deben a su circunscripción (la segunda) –conformada por ocho entidades: Aguascalientes, Coahuila, Guanajuato, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas y Zacatecas–, que obviamente no atienden ni menos gestionan nada para sus poblaciones.
Entonces, ¿a quién representan?
Otro caso patético es el de los 32 senadores plurinominales pues igual que los diputados por el mismo principio, a todos y a nadie representan, en el sentido estricto de la palabra.
Por eso su extinción es bien vista por el núcleo poblacional.
Lamentablemente la señora presidenta está cediendo al chantaje al no mantener firme su compromiso de borrarlos del mapa.
En su proyecto de reforma electoral, propone que los 500 diputados se escojan mediante votación directa, aunque el decálogo presentado no dicta la fórmula en que éste se llevaría a cabo, por lo que supongo que explica la fórmula, ampliamente, en su iniciativa formal.
Pero hasta en tanto ésta no se haga pública, todo son elucubraciones.
Por cierto, sin hacer campaña ni establecer compromisos territoriales o de perdida entablar diálogos con sus dizques representados, los ‘pluris’, en su ejercicio legislativo, tienen los mismos derechos y las mismas funciones de quienes hicieron campaña y en las urnas fueron electos.
Actividad intensa
La alcaldesa de Nuevo Laredo, Carmen Lilia Canturosas Villarreal, muestra harta actividad en su ejercicio edilicio supervisando obras municipales y las que se hacen tripartitamente; atendiendo la correcta prestación de servicios públicos, vigilando el manejo correcto del erario y sosteniendo diálogos con la población fronteriza.
Además, se da tiempo para promover a Nuevo Laredo como el polo de desarrollo más atractivo de Tamaulipas.
Hace días, acompañó a su conciudadana Margarita Esthela Anguiano Olvera a recibir la certificación ‘Hecho en México’ y ‘Hecho en Tamaulipas’, al ser creadora de la marca ‘Señora Tamarindo’, consolidándose como referente del talento y la calidad productiva de la región.
Este reconocimiento acredita la calidad, identidad y valor agregado de su producto. Y, por cierto, el logro fue posible gracias al acompañamiento y asesoría brindados por el gobierno municipal de Nuevo Laredo, a través de los distintos programas impulsados por la Secretaría de Desarrollo Económico, que están enfocados en fortalecer, capacitar y proyectar a emprendedores locales, facilitando que sus productos se posicionen y distribuyan en puntos estratégicos dentro y fuera de la ciudad.
Correo: jusam_gg@hotmail.com




