4 marzo, 2026

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Sacude escándalo al Gobierno de Granados

El alcalde de Matamoros realiza cambios en áreas clave señaladas por presuntos cobros abusivos, mientras persisten dudas sobre la cancelación de su visa estadounidense y sus relaciones sospechosas
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Staff
Expreso-La Razón

El alcalde de Matamoros, Alberto Granados Fávila, llevó a cabo una serie de cambios en su gabinete, en medio de los múltiples señalamientos en contra de su gobierno, por presuntos cobros abusivos al comercio local.

Empresarios locales acusan que los cobros realizados bajo el amparo de revisiones de Protección Civil y Obras Públicas han derivado en prácticas que, en varios casos, se convierten en extorsión.
Lo que oficialmente se presenta como inspecciones de rutina, en la práctica se traduce, según los afectados, en pagos obligados para poder operar.

Entre los cambios más relevantes destaca la salida de Nancy Galarza, la polémica titular de Protección Civil Municipal, quien fue reubicada como titular del Teatro de la Reforma.
La gestión de Galarza, dentista de profesión, no estuvo exenta de escándalos.

A ella se le responsabilizó de los revisiones excesivas, así como del fallido operativo para contener el incendio en la maquiladora Spellman, que derivó en la muerte de tres bomberos, aparentemente, por no contar con el equipo necesario.

Pasó por otros momentos difíciles, no necesariamente relacionados con su trabajo, como cuando uno de sus hijos resultó herido por una bala en circunstancias que nunca fueron aclaradas del todo.
En Tránsito, José Luis Castillo también dejó el cargo tras una serie de escándalos por presuntos abusos de esa corporación, y en Alcoholes se realizó un reacomodo interno: Héctor Javier Vázquez Volumen, que fungía como coordinador general, fue designado titular de la dependencia.
También hubo movimientos en Dirección de Proyectos y Control Urbano, cargo que ahora ocupa Everardo Héctor Riestra García.

Una reorganización, en suma, de las áreas que más ruido han generado durante el primer año de gestión.
Sin embargo, ningún ajuste administrativo ha logrado despejar la nube más oscura que pesa sobre Granados: la presunta revocación de su visa estadounidense.

En abril de 2025, a apenas cinco meses de haber asumido la alcaldía, distintas fuentes periodísticas reportaron que el alcalde fue retenido en el puente internacional de Brownsville por agentes migratorios de Estados Unidos, quienes lo interrogaron por presuntos vínculos con integrantes del crimen organizado. El desenlace, según esas versiones, fue la cancelación de su visa. Granados lo negó. Habló de una revisión de rutina y denunció una campaña en su contra. Pero cuando los medios le pidieron mostrar el documento para desmentir la versión, el alcalde se negó.
Y desde entonces, no ha vuelto a cruzar a Estados Unidos.

Esa ausencia se ha vuelto cada vez más elocuente con el tiempo. La prueba más visible llegó en las últimas semanas, durante la celebración del Charro Days, la fiesta binacional que desde hace décadas une a Matamoros y Brownsville en un mismo festejo popular. Este año, Granados no participó en los eventos del lado estadounidense y tampoco gestionó los acuerdos necesarios para que la celebración mantuviera su carácter conjunto.

Los artistas contratados por el municipio de Matamoros no desfilaron en Brownsville, las autoridades municipales brillaron por su ausencia en el lado texano, y el cantante Alex Fernández, invitado por Brownsville, tampoco participó en el desfile del lado mexicano.
Lo que debió ser una fiesta de integración fronteriza se convirtió en dos eventos paralelos y desconectados, que reflejaron con claridad la situación del primer edil.

Lo que ocurrió ese mismo día añadió otro elemento difícil de ignorar.
Mientras la ciudad celebraba estos días de fiesta, Matamoros fue escenario de un operativo federal de alto impacto que terminó con la detención de nueve personas, entre ellas Antonio Guadalupe «N», alias Lexus, identificado como uno de los líderes del crimen organizado en la zona y acusado de extorsión, entre otros delitos.

La sombra sobre Granados, no obstante, precede al episodio del puente. A principios de 2025, la detención en Estados Unidos de un individuo identificado como Édgar Alejandro «V» encendió las alertas cuando se reveló que su esposa y su hermano ocupaban cargos en el Ayuntamiento de Matamoros.
El alcalde defendió las contrataciones: argumentó que no se puede responsabilizar a una persona por los actos de sus familiares y que ambos colaboraban con él desde la campaña electoral. El argumento no convenció a todos.

Alberto Granados asumió la alcaldía de Matamoros en octubre de 2024 con el respaldo de Morena y la expectativa de encabezar un gobierno de transformación en uno de los municipios más importantes de la frontera tamaulipeca. Menos de seis meses después, su administración ya cargaba con el peso de la sospecha.

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