Por Raúl López García
Expreso-La Razón
CIUDAD VICTORIA, TAM.- Este 8 de marzo, fecha en que se conmemora la lucha y la fortaleza de las mujeres, la historia de Florentina Quiroz Pablo refleja una batalla silenciosa que se libra lejos de las consignas y las marchas: la de una madre que enfrenta el cáncer de su hijo con lo único que nunca se le ha agotado, el amor.
En una habitación del albergue Vida Plena, Florentina permanece día y noche junto a la cama de su hijo, Pablo Alejandro Quiroz, quien padece cáncer de pulmón y se encuentra en un estado delicado de salud. Entre medicamentos, cuidados y largas horas de incertidumbre, la mujer se mantiene firme, sin apartarse ni un momento de su lado.
Para ella, cada día es una mezcla de miedo y esperanza. El diagnóstico cayó como una tormenta que cambió por completo su vida, obligándola a dejar atrás la rutina y dedicar cada minuto a cuidar al joven que hoy lucha por respirar y mantenerse con vida.
La enfermedad no solo ha golpeado la salud de Pablo Alejandro, también ha puesto a prueba la fortaleza de su madre. Los tratamientos y medicamentos que necesita son costosos, y Florentina reconoce que muchas veces el dinero no alcanza para cubrir lo que su hijo requiere.
Aun así, no ha dejado de intentar salir adelante. En algún momento pensó en buscar trabajo para solventar los gastos, pero la realidad se impuso: no puede dejar solo a su hijo ni siquiera unas horas, pues su estado requiere atención constante.
“Quise trabajar para poder comprar lo que necesita, pero no puedo dejarlo solo”, explica con la voz cargada de tristeza, consciente de que cada minuto lejos de él podría significar un riesgo.
En medio de esta lucha, Florentina decidió pedir ayuda. No lo hace desde la desesperación, sino desde la esperanza de que la solidaridad de la gente pueda convertirse en un alivio para continuar el tratamiento de su hijo.
Su historia, marcada por el sacrificio y la entrega, refleja el rostro más profundo del amor materno: ese que no se rinde incluso cuando el cansancio, el miedo y la incertidumbre pesan sobre los hombros.
En el marco del Día Internacional de la Mujer, la historia de Florentina recuerda que muchas mujeres libran batallas invisibles todos los días, sosteniendo familias, cuidando enfermos y enfrentando la adversidad con una fortaleza que pocas veces aparece en los titulares.
Quienes deseen apoyar pueden comunicarse directamente con Florentina Quiroz Pablo al número 841 132 9088, donde ella puede explicar la situación médica de su hijo y las necesidades que enfrentan en este momento.
También se pueden realizar donaciones a la cuenta BBVA 4152314528595104, con la esperanza de reunir recursos para los medicamentos que necesita Pablo Alejandro.
Mientras el mundo se prepara para conmemorar el 8 de marzo, en el albergue Vida Plena una madre continúa su lucha silenciosa, demostrando que el amor de una mujer puede convertirse en la fuerza más poderosa cuando se trata de defender la vida de un hijo.




