29 marzo, 2026

29 marzo, 2026

Genera el turismo 150,000 empleos

Tamaulipas, con 420 kilómetros de litoral, dos Pueblos Mágicos, una reserva de la biosfera y turismo de salud en frontera, el estado opera varios segmentos al mismo tiempo; esa diversidad sostiene 150 mil empleos directos y una derrama que en 2025 superó los 15 mil millones de pesos.
Facebook
X
WhatsApp

Por Nora García Rodríguez
Expreso-La Razón

CIUDAD VICTORIA, TAM.- Con 16.6 millones de visitantes en 2025 y una derrama económica superior a 15 mil 334 millones de pesos, Tamaulipas cierra su mejor año turístico y se posiciona como uno de los destinos más dinámicos del noreste del país.

La base de ese resultado está en la diversidad: más de 420 kilómetros de litoral, una reserva de la biosfera reconocida por la UNESCO, dos Pueblos Mágicos, turismo de salud en frontera y una planta de más de mil hoteles distribuidos en 34 municipios.

Mar, montaña, desierto, selva y frontera conviven en un mismo territorio; esa riqueza, durante años subutilizada, hoy se traduce en una industria en expansión que avanza hacia la especialización por segmentos y el aprovechamiento integral del territorio.

La estrategia apunta a crear productos capaces de atraer visitantes durante todo el año, con una lógica que no depende de temporadas altas ni de puentes vacacionales para sostener afluencia y ocupación hotelera en distintas regiones del estado.

La costa concentra el segmento más visible; seis playas con perfiles diferenciados —Miramar, Tesoro, Barra del Tordo, La Pesca, Carbonera y Bagdad— conforman una oferta diversa, no un solo destino repetido en distintas coordenadas geográficas.

Miramar es el principal polo de afluencia masiva, con ocupación hotelera que en temporada alta supera el 80 por ciento; La Pesca, en contraste, registra niveles cercanos al lleno total en verano con un perfil más tranquilo y familiar, evidenciando una demanda que rebasa la capacidad instalada.
Esa brecha abre espacio a nuevas inversiones en hospedaje, servicios y conectividad, particularmente en destinos que han crecido sin una infraestructura proporcional a su afluencia real, lo que limita el potencial de captación y permanencia del visitante.

En Aldama, los cenotes de El Zacatón —considerados entre los más profundos del mundo—, junto con cavernas, manglares y playas vírgenes, amplían el perfil del visitante y posicionan a la región como destino de aventura y naturaleza de alto valor diferencial.

En el sur, Tampico se consolida como el nodo turístico más completo del estado; su arquitectura histórica, oferta cultural y gastronomía lo mantienen activo durante todo el año, con flujo constante que va más allá del turismo vacacional o de temporada.
Museos, centros culturales y espacios como el Expo Tampico permiten el desarrollo del turismo de reuniones, segmento que genera parte decisiva de la derrama estatal y sostiene la actividad hotelera fuera de los periodos vacacionales convencionales.

Eventos deportivos, festivales y encuentros empresariales refuerzan la ocupación hotelera, el consumo en restaurantes y la movilidad local, consolidando a Tampico como un destino que combina cultura, negocios y entretenimiento en una misma experiencia de viaje.

La Reserva de la Biosfera El Cielo, con más de 144 mil hectáreas y una combinación única de ecosistemas en el noreste, se posiciona como destino de naturaleza, aventura y turismo científico con demanda constante durante buena parte del año.

La observación de aves, el senderismo, el ciclismo de montaña y la exploración de parajes serranos fortalecen la economía local en comunidades que han encontrado en el turismo una vía complementaria de ingreso y actividad productiva.
En ese modelo, la derrama se distribuye entre guías, cabañeros, restauranteros, transportistas y pequeños prestadores de servicios, lo que amplía el impacto económico más allá de los grandes hoteles o los destinos de mayor afluencia.

El altiplano aporta la dimensión histórica; Tula y Mier, los dos Pueblos Mágicos de Tamaulipas, fortalecen una oferta basada en identidad, tradición y patrimonio que amplía la ruta turística hacia el interior del estado.

Tula, por su antigüedad y gastronomía, atrae al visitante que no busca litoral; Mier, con su valor arquitectónico y su memoria fronteriza, suma un perfil ligado al recorrido patrimonial que extiende la estancia y lleva la derrama a regiones históricamente excluidas de los grandes circuitos de promoción.
En la frontera, el turismo de salud se consolida como el segmento más estable; Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo reciben visitantes de Estados Unidos que buscan servicios médicos, dentales, ópticos y farmacéuticos a costos más accesibles que en su país de origen.

Se trata de una actividad menos visible que el turismo recreativo pero de enorme peso económico, porque mantiene demanda constante durante todo el año y genera consumo sostenido en hospedaje, transporte, alimentación y comercio de distinta escala.
El turismo de negocios se suma a ese ritmo, favorecido por la dinámica logística y comercial de una región con creciente relevancia en el contexto del nearshoring y el fortalecimiento de los cruces fronterizos internacionales del norte de Tamaulipas.

La infraestructura turística continúa en expansión; con una inversión superior a 349 millones de pesos en obras recientes, el estado trabaja en conectividad, rehabilitación de espacios de uso público y mejora de servicios para el visitante en distintos corredores.

Los paradores carreteros buscan convertir el turismo de tránsito en derrama local, captando al viajero que antes cruzaba el territorio sin detenerse y transformando trayectos en consumo, tiempo de escala y presencia en comercios y servicios regionales.
En Ciudad Victoria avanzan rutas gastronómicas, espacios naturales y proyectos recreativos que apuntan a posicionar a la capital como punto de escala con identidad propia, no únicamente como ciudad administrativa o de paso entre destinos de mayor afluencia.

Con más de 150 mil empleos directos en hoteles, restaurantes, agencias, comercios, transporte y servicios comunitarios, el turismo representa una cadena de valor que sostiene ingresos, genera autoempleo y dinamiza economías en distintas regiones del estado.
Lo que distingue a Tamaulipas no es solo el volumen de visitantes, sino la capacidad de operar varios segmentos de forma simultánea; playa, naturaleza, cultura, reuniones, salud, negocios y gastronomía reducen la estacionalidad y fortalecen la estabilidad del sector.

Mientras otros estados dependen de uno o dos polos, Tamaulipas mantiene actividad en varias regiones con perfiles distintos de visitante; si el sur avanza por playa y reuniones, el altiplano atrae turismo histórico y la frontera sostiene su ritmo por salud y negocios.
Esa complementariedad distribuye la derrama sin concentrarla en un solo corredor, reduce la exposición a la estacionalidad y le da al estado una ventaja económica poco frecuente frente a destinos de perfil más homogéneo en el norte del país.

Todavía hay pendientes en señalización, mantenimiento de espacios y promoción segmentada; pero la ruta está trazada, y si la inversión logra acompañarse de planeación y continuidad, el turismo puede consolidarse como uno de los motores más estables de la economía tamaulipeca.

DESTACADAS