30 marzo, 2026

30 marzo, 2026

Entre la constitución interna de la inteligencia artificial y el rezago regulatorio en México

CLICK & LAW/ GRECIA NAVARRO
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Por. Grecia Navarro

El debate contemporáneo de la inteligencia artificial se centra en los daños colaterales que puede ocasionar su desarrollo y uso, en su momento la discusión estuvo dirigida a los autos autónomos, ahora la conversación se redirecciona a las plataformas de grandes modelos de lenguaje que demuestran en algunos casos la falta de ética. Sin embargo, ambos coinciden en la responsabilidad legal de quienes diseñan, entrenan, implementan, ponen en marcha estos sistemas, así como el uso que se les da.

La pregunta aquí es si México va a construir su propio marco jurídico a tiempo o si serán las propias empresas de IA las que terminan marcando pauta, bajo esa lógica resulta revelador que Anthropic, con la plataforma Claude reconoció tempranamente la necesidad de autorregularse con su nueva constitución difundida a inicios del 2026, en la que busca transparencia en su modelo de entrenamiento con apego a sus valores, ser un espacio seguro, con ética, que beneficie a la humanidad y la supervisión humana.

Las directrices del comportamiento de Claude contemplan la honestidad para lograr evitar el engaño y la manipulación, en otras palabras no está diseñado para influir en creencias o decisiones de las personas ya que esto afectaría la confianza de la plataforma. En ese sentido dicho sistema “tiene la capacidad de razonar” antes de darte una respuesta, además, en su constitución establece prohibiciones de uso en actos ilícitos, como la creación de armas, desarrollo de programas dañinos, ser un medio facilitador de ataques informáticos, entre otros.

Es importante visibilizar el tema porqué evidencia que la IA no es neutral, sino que contempla sesgos en los algoritmos, se necesitan establecer límites internos sobre el contenido que generan, que influye en el criterio de las personas e incluso pueden tomar los papeles de ser juez y parte, es por eso que los derechos de los usuarios no deberían de depender de criterios corporativos.

En el caso de México, contamos con una comisión de Análisis, Seguimiento y Evaluación sobre la aplicación y desarrollo de la Inteligencia Artificial en el Senado de la República en donde se busca la creación del marco regulatorio con equilibrio de la innovación y protección jurídica. El pasado 12 de marzo durante la presentación del libro “Inteligencia Artificial: hacia una nueva era en la historia de la humanidad”, los senadores de distintos grupos parlamentarios señalaron puntos importantes de nuestra situación actual, por una parte el diseño de un plan nacional de inteligencia artificial acompañado de la coordinación gobierno, academia e industria. Por otra parte, un marco regulatorio con apego a los principios de “Chapultepec Declaración de ética y buenas prácticas para el uso y desarrollo de la Inteligencia Artificial” documento elaborado por SECIHTI y ATDT.

Si bien, el presidente de la Comisión de IA, señaló que existen diversas iniciativas en la materia, estás se encuentran aún en análisis, por su parte el presidente de la Comisión de Economía ha insistido en pausar la regulación debido a la renegociación del T-MEC, lo cierto es que los mexicanos y mexicanas no podemos permanecer en el limbo legal al grado que las empresas propongan sus propios criterios éticos sin la obligación de acatar principios establecidos en México.

En definitiva, no podemos replicar la legislación de la Unión Europea por diferentes contextos económicos, sociales e inclusive áreas de oportunidad que requieren actualizaciones al Reglamento de la IA, entre otras cuestiones. Ni debe reducirse en aceptar los términos y condiciones asimismo las políticas de privacidad de una plataforma de IA o resolverse con las legislaciones vigentes pues los Derechos Digitales exigen una solución al rezago regulatorio en México.

Abogada especializada en Derecho Digital

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