Por. José Luis Rodríguez Castro
Expreso La Razón
CIUDAD MADERO, TAMAULIPAS.- El sonido del oleaje, la música que sale de bocinas portátiles y las risas de familias marcan la jornada en Playa Miramar durante este Martes Santo.
Sobre la arena, ocupada casi en su totalidad, turistas instalan sombrillas, sacan hieleras y se acomodan frente al mar, mientras niños corren entre la orilla y los juegos improvisados.
“Playa Miramar ya no le pide nada a las playas del Pacífico. Está más limpia, más bonita su arena y su seguridad… vamos a volver en verano”, relató Andrea, visitante de Valle Dorado, Nuevo León.
A unos metros, familias provenientes de Guadalupe y del sur de Houston, Texas, conversan sentadas, comparten alimentos y observan el constante ir y venir de visitantes.
En ese mismo escenario de descanso, la jornada coincide con el llamado “Martes de la Controversia”, una fecha que dentro de la tradición cristiana marca el inicio de momentos de tensión en torno a Jesús.
Mientras algunos turistas se adentran al mar y otros descansan bajo la sombra, la narrativa religiosa recuerda el punto en el que su mensaje comenzó a ser cuestionado y anunció la traición de uno de sus discípulos.
El contraste se vuelve natural: de un lado, la convivencia, el turismo y el dinamismo económico; del otro, un día que invita a la reflexión dentro de la Semana Santa.
De acuerdo con el sector hotelero, la ocupación podría superar en 2026 el 90 por ciento en los días de mayor aforo, impulsada por la llegada de visitantes nacionales y extranjeros.
Y este martes no es la excepción: cada espacio en la playa se convierte en punto de reunión, ya sea al ritmo de música en vivo, con una bocina portátil o simplemente con el sonido del mar como fondo.
Así, entre escenas de descanso y el significado espiritual de la fecha, Playa Miramar vive una jornada donde el esparcimiento y la reflexión conviven en un mismo paisaje.




