Por Raúl López García
CIUDAD VICTORIA, TAM.- El avance en infraestructura educativa en Tamaulipas es evidente en números, pero en las aulas el problema persiste: la falta de energía eléctrica suficiente sigue afectando a decenas de planteles, especialmente en zonas de altas temperaturas.
El director del ITIFE, Sergio Castillo Sagasti, informó que el organismo cerrará el ejercicio 2025 con un avance del 97 por ciento en la aplicación de 480 millones de pesos, recursos que terminarán de ejercerse esta misma semana conforme a la normativa vigente.
Para 2026, el panorama es similar. Ya hay más de 300 millones de pesos autorizados, con la proyección de alcanzar nuevamente una inversión cercana a los 500 millones.
Rezago eléctrico, el talón de Aquiles
El principal problema en las escuelas no está en las paredes, sino en los cables.
Desde 2022, el ITIFE ha intervenido más de 160 planteles con la instalación de nuevas subestaciones eléctricas, luego de que las existentes quedaron rebasadas por el uso intensivo de aires acondicionados.
Aun así, el rezago persiste. Entre 50 y 70 escuelas continúan con problemas eléctricos, lo que limita el uso de equipos de climatización y, en algunos casos, obliga a suspender clases por el calor.
Las zonas más afectadas se concentran en la frontera —Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo— además de Ciudad Victoria y la región cañera.
Más alumnos, más presión
El crecimiento de la matrícula escolar también ha puesto contra las cuerdas a la infraestructura.
En municipios con alta demanda, como Reynosa, Matamoros y la capital del estado, se han tenido que construir nuevas aulas, laboratorios, sanitarios y espacios administrativos para atender a más estudiantes.
A la par, se ejecuta un programa permanente de rehabilitación que incluye impermeabilización, pintura y mejora de servicios básicos.
En lo que va de la actual administración estatal, encabezada por Américo Villarreal Anaya, se han atendido más de 800 escuelas en todo Tamaulipas.
La inversión global en infraestructura educativa asciende a 2 mil 600 millones de pesos, divididos entre recursos estatales del ITIFE y el programa federal La Escuela es Nuestra.
Ante el tamaño del rezago, la estrategia ahora apunta a la coordinación con el Gobierno Federal.
El ITIFE busca que escuelas beneficiadas con “La Escuela es Nuestra” utilicen esos recursos para resolver problemas eléctricos, especialmente en planteles donde el calor impacta directamente en la continuidad de las clases.
Aunque los avances son claros en cifras, la realidad en campo muestra que el reto sigue encendido: sin energía suficiente, no hay clima… y sin clima, no hay condiciones para aprender.




