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EXPRESO-LA RAZÓN
CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS. — Enclavado en las alturas de la Sierra Madre Oriental, el paraje conocido como Puerto Paraíso se consolida como el destino predilecto para los amantes del senderismo y la naturaleza en la capital del estado. Sin embargo, su creciente popularidad ha encendido las alarmas sobre la necesidad de implementar un modelo de turismo regenerativo que garantice la integridad del ecosistema.
Ubicado a la altura del kilómetro 16 de la carretera federal 101, tramo Rumbo Nuevo, este paraje ofrece una transición abrupta entre el clima semiárido de la ciudad y el bosque de pino-encino. Gracias a la organización de la Cooperativa Ecoturismo Puerto Paraíso, el sitio ha dejado de ser solo un punto de paso para convertirse en un proyecto de conservación activa.
El desafío de la preservación
A diferencia de otros centros recreativos, Puerto Paraíso carece de infraestructura urbana, una decisión deliberada para mantener su estado virgen. Los encargados del paraje y especialistas ambientales han enfatizado que el acceso al sitio conlleva una responsabilidad compartida.
Entre las normas estrictas para los visitantes destacan:
* Gestión de residuos: La política de «basura cero» exige que cada visitante retire sus propios desechos.
* Prevención de incendios: Se mantiene una veda total al uso de fuego, debido a la vulnerabilidad de la zona ante los siniestros forestales en esta temporada.
* Respeto a la biodiversidad: Se prohíbe la extracción de flora endémica y la alteración del hábitat de la fauna local.
Logística y Acceso Seguro
Llegar a este «balcón natural» requiere una planificación técnica. El trayecto desde el centro de Ciudad Victoria implica un ascenso de aproximadamente 35 minutos por una de las rutas con mayor flujo de transporte de carga en el noreste del país.
Expertos en vialidad recomiendan realizar el viaje en vehículos con potencia suficiente para el ascenso y, primordialmente, con sistemas de frenado revisados para el descenso. La presencia de neblina en las primeras horas del día es un factor constante que exige pericia al volante y el uso preventivo de luces intermitentes.
Puerto Paraíso no solo representa un espacio de esparcimiento para los victorenses, sino un laboratorio vivo de cómo la comunidad puede proteger sus recursos naturales mientras genera alternativas económicas sustentables. El llamado es claro: disfrutar del paisaje sin dejar huella.




