Por Antonio H. Mandujano
EXPRESO-LA RAZÓN
TAMAULIPAS, MÉXICO.- El campo tamaulipeco se encamina a un año crítico.
La escasa siembra de sorgo, provocada por la falta de lluvias en el momento oportuno y la insuficiencia de apoyos gubernamentales, perfila un escenario de pérdidas severas para los productores de la entidad.
De acuerdo con Raúl García Vallejo, secretario general de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Tamaulipas, la situación es desalentadora desde su origen: hay menos superficie sembrada y, en lo poco que logró establecerse, los rendimientos serán bajos o nulos.
“Es una tristeza decir que la cosecha será mínima; algunos cultivos están regulares, otros apenas sobreviven y muchos no se van a lograr, aún con la inversión realizada”, señaló.
El dirigente advirtió que las afectaciones no serán homogéneas, pero sí generalizadas. En algunos casos habrá pérdida total de cultivos y, en otros, cosechas parciales con bajo rendimiento, debido principalmente a la falta de agua en etapas clave del desarrollo del sorgo.
“Ahorita, gracias a Dios, llovió, pero no fue suficiente ni a tiempo para todos”, expresó.
A este panorama se suma un factor estructural: la reducción en la superficie sembrada. Muchos productores optaron por no arriesgarse ante la incertidumbre climática y la falta de incentivos, lo que limita desde el inicio la producción estatal.
Incluso, el propio dirigente evitó estimar cifras concretas sobre la producción esperada, al considerar que el panorama es incierto.
“No tengo una idea precisa; la verdad está difícil por la poca siembra que hay”, sostuvo.
Caída histórica en superficie y producción
Los datos confirman que el impacto al sorgo en Tamaulipas será profundo en 2026.
Estimaciones del sector advierten que más de 200 mil hectáreas podrían quedar sin sembrarse en este ciclo agrícola, una reducción significativa frente a años anteriores.
Además, ya se reportan entre 120 mil y 130 mil hectáreas sin cultivo en distintas zonas del estado, como reflejo de la falta de humedad, los altos costos y la ausencia de apoyos.
En términos de producción, Tamaulipas venía generando entre 1.25 y 1.4 millones de toneladas de sorgo; sin embargo, este año se prevé una caída considerable, incluso cercana al 50 por ciento en escenarios de sequía.
Este desplome no solo implica menor producción de grano, sino también una afectación directa a la economía rural, al empleo agrícola y a la cadena productiva vinculada, incluida la ganadería.




