19 mayo, 2026

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La misma historia

ARCA DE NOÉ/ PEDRO ALFONSO GARCÍA
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Por. Pedro Alfonso García

El sábado pasado, la heterogénea comunidad verde de Tamaulipas tuvo fiesta en Reynosa con el pretexto de la designación del dirigente municipal. En realidad fue un acto de purificación, con las mentadas de madre del alcalde Carlos Peña contra los huachicoleros y una confirmación de la candidatura de Maki Ortiz.

La exhibición de poder de Maki y su junior, el discurso de Manuel Muñoz Cano, los personajes que rodearon a sus líderes y los gritos, con el aire coloquial y pendenciero del alcalde y las ínfulas de los demás oradores, recrean el paisaje que siempre ha dominado la escena política de Reynosa y que se resume en una frase que forma parte de los clásicos de la política en México: “lo más bonito de la democracia es la cargada”.

La frase pertenece al más célebre de los políticos tamaulipecos en los tiempos del priismo, rey de los mapaches y experto operador político: el Meme Garza González, reynosense de pura cepa y figura histórica del partido. Fue alcalde y dos veces diputado federal, subsecretario y cuando terminó el sexenio de Emilio Martínez Manautou intentó infructuosamente gobernar Tamaulipas, con el apoyo de Joaquín Hernández Galicia y de Adolfo Lugo Verduzco, líder nacional del PRI.

No ha habido ni hay actualmente quien iguale la audacia y la desfachatez del Meme. Es una de las pocas figuras que recorrieron toda la estructura del poder: diputado local, alcalde de Reynosa, diputado federal, subsecretario de la Reforma Agraria… Solo se quedó en el camino cuando intentó ser gobernador, rebasado por el victorense Américo Villarreal Guerra.

Tal vez nos excedamos al vaciar su currículum, pero vale la pena hacerlo para compararlo con sus paisanos que ahora actúan en la escena política; y, aunque nunca pudo alcanzar su sueño dorado de gobernar el estado, hizo muchos gobernadores, diputados y senadores, e influyó en su pueblo durante décadas. De hecho, hay una línea de parentesco con el esposo de Maki, y sus estilos de hacer política son muy parecidos.

No es casual que Maki haya sido subsecretaria, diputada, alcaldesa de Reynosa en dos periodos, senadora, panista, morenista y ahora reverdecida como futura candidata a gobernadora del PVEM. Al terminar su gestión, sin mayores protocolos heredó el poder a su hijo, Carlos Peña Ortiz, quien la relevó en la presidencia municipal, fue reelecto y dejará el cargo en 2027.

Su trayectoria resume lo que ha sido Reynosa durante muchos años. Otras figuras influyeron en su tiempo: el propio Meme Garza, José Cruz Contreras, Francisco García Cabeza de Vaca y, desde un terreno distinto al de las urnas, Guillermo González Calderoni, cuyo peso en la política local fue innegable. La lista de quienes han marcado la vida pública de la frontera daría para muchas columnas.

A fin de cuentas, lo que importa es decir que, tanto en esta ciudad fronteriza como en el resto del estado, impera el gatopardismo: todo cambia para seguir igual. Los grupos que gobiernan son, con sus variantes, los mismos que han dominado Tamaulipas durante décadas, y comparten una misma lógica: conservar los espacios públicos mediante procesos electorales en los que, cada vez más, gana quien tiene y quien invierte, y con ellos el control de las decisiones y los recursos que administra el poder.

La historia dirá algún día que, en una frontera donde los negocios al margen de la ley han estado presentes desde el contrabando de alcohol hasta el huachicol de hoy, la vida política ha cambiado de rostros sin cambiar de costumbres: la cargada, el dedazo y la herencia del poder siguen siendo sus rutinas.

Desbocados

El evento verde dominical deja ver que los tiempos avanzan más rápido de lo previsto y que las ambiciones se han desbocado. En el escenario hay dos figuras que no paran: Maki y José Ramón Gómez Leal, quien se “placeó” por todo el estado acompañando a Gerardo Fernández Noroña.

Es evidente que la intensidad del momento tiene como epicentro Reynosa, y aún hay que sumar el despliegue del cabecismo para mantener el control del PAN. Habrá que esperar lo que hagan los otros aspirantes que quieren competir en 2028 y que, desde ahora, ya pelean el 2027.

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