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Expreso-La Razón
Gloria Garza, con más de 20 años de trayectoria en el partido, centró su discurso en una autocrítica sobre el periodo en que Acción Nacional ejerció el gobierno estatal: «El PAN cuando llegó al gobierno, pues se olvidó de ser partido», sostuvo. Señaló que, durante esa etapa, la dinámica gubernamental opacó el trabajo partidista —»la dinámica misma del gobierno… le hizo sombra a lo mejor al trabajo partidista», dijo—, lo que derivó en menor generación de cuadros, distanciamiento de la militancia y, finalmente, en la derrota electoral de 2022. Identificó, como parte de ese diagnóstico, la ausencia de procesos de elección directa para la dirigencia durante más de nueve años, periodo en el que, dijo, los comités municipales se distanciaron de la estructura central del partido.
Garza defendió la inclusión de César Verástegui en su fórmula como secretario general, a quien describió como un perfil con liderazgo territorial y capacidad de diálogo en distintas regiones del estado, elemento que, dijo, fortalece el proyecto para recuperar competitividad electoral.
De cara a 2027, planteó un esquema de selección de candidaturas basado en análisis estadístico del comportamiento histórico del voto en cada municipio desde 2015, con el fin de identificar perfiles con posibilidades reales de triunfo por encima de criterios de cercanía o amistad: «Queremos ganar… si un perfil no puede ganar, pues ¿para qué nos vamos al matadero juntas?», afirmó. Precisó que la definición de candidaturas se realizará con base en diagnósticos locales y no en decisiones centralizadas: «El traje de cada municipio se va a armar con la gente de ahí, porque desde el escritorio está complicado», dijo, y planteó la apertura a perfiles ciudadanos ajenos a la estructura panista como parte de la estrategia para ampliar la oferta electoral del partido, bajo la premisa de conformar, en sus palabras, un equipo que «meta gol también, no solo al equipo que llene el estadio».
Sobre la impugnación presentada por la planilla de Omeheira López, Garza señaló que carece de fundamento jurídico y la calificó, en parte, como difamación: «No quiero empapar a la militancia de pleitos y directos; nuestro trabajo está al exterior, no entre nosotros», expresó. Afirmó que su intención, una vez concluida la elección del 5 de julio, es mantener una postura de apertura hacia quienes compitieron en su contra: «Lo que no suma, resta», sentenció, y cuestionó la viabilidad de una reconciliación posterior si la confrontación se agudiza durante la contienda: «Si te denosto… ¿con qué autoridad moral regreso mañana a decirte ‘no hombre, ya pasó, vámonos todos’?», planteó.
En materia de alianzas, Garza planteó la necesidad de que la oposición trabaje de manera conjunta, aunque reconoció que la decisión final corresponde a la dirigencia nacional del partido, postura que vinculó con un llamado más amplio a que los partidos opositores eviten una fragmentación que, advirtió, podría profundizar el desequilibrio frente a la fuerza política gobernante a nivel nacional. Sobre seguridad, señaló un retroceso en las condiciones de movilidad nocturna en las carreteras del estado: «Ya no podemos andar de noche en la carretera… lo que dice la gente es que fuimos para atrás», afirmó.
Garza destacó el carácter histórico del proceso, al tratarse de la primera ocasión en que la militancia panista en Tamaulipas elige de manera directa a su dirigencia, y la primera vez en que una mujer accedería al cargo mediante el voto de las bases.




