21 junio, 2026

21 junio, 2026

Guerra en Medio Oriente; por fin una avalancha de realismo

FALJORITMO/JORGE FALJO

Trump ha dado media vuelta en su posición respecto a Irán e Israel. Un giro inesperado que, por fin, abre la posibilidad de que el mundo vuelva a tener acceso a la energía y otros recursos estratégicos del Medio Oriente. De momento es una posibilidad teórica que para instrumentarse tiene que salvar fuertes obstáculos. El mayor reto es disociar la política exterior de los Estados Unidos de los objetivos israelitas que la han dominado para atender a sus propios intereses. Así lo han planteado, haciendo historia, tanto el presidente Trump como el vicepresidente Vance.

El 7 de junio, el Pentágono elevó al máximo el nivel de riesgo que representaba el espionaje israelita para las negociaciones de paz. Este 19 de junio el periódico Washington Post publicó que las agencias de inteligencia (información estratégica) de los Estados Unidos advirtieron que Israel intentaría sabotear las negociaciones. La posición israelita era evidente y se tradujo una y otra vez en ataques en momentos clave del dialogo. No obstante es una novedad que el Washington Post lo diga abiertamente comportándose de manera sobre entendida como portavoz de la administración Trump.

La primera sorpresa fuerte fueron los 14 puntos del Memorándum de Entendimiento entre Irán y Estados Unidos. Sus términos y redacción ceden a las principales exigencias iraníes sostenidas de manera inflexible a lo largo de todo el conflicto. En ellos se encuentran modificaciones de cumplimiento inmediato, que empezarían a instrumentarse al momento de la firma formal del documento; en principio señalada para el viernes 19, en Suiza. Otros compromisos de ambas partes requieren precisiones técnicas a negociar y mayores tiempos de ejecución.

Destaca en el acuerdo el primer punto para dar pie a una negociación detallada: el fin de operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano y el compromiso de ambos, Estados Unidos e Irán, para asegurar la integridad territorial y la soberanía de Líbano. Llama la atención la ausencia de las menciones usuales al derecho de Israel a defenderse y a sus garantías de seguridad. Esto es un silencio estruendoso.

Con el primer punto la Casa Blanca acepta el compromiso de que su aliado, Israel, cese el ataque a Líbano y se retire del territorio invadido. De no conseguirlo podría interpretarse que ese mismo punto autoriza a Irán a tomar las medidas necesarias, incluso militares, para defender a su propio aliado sin interferencia norteamericana.

Para Trump lo esencial es que ambos lados se comprometen a suspender el bloqueo al estrecho de Ormuz al momento de la firma del Memorándum. Irán se compromete a dejar pasar los buques comerciales sin costo alguno durante únicamente 60 días. Tras ese periodo se habrán definido conjuntamente con Omán, los cobros que se harán al tráfico marítimo por servicios administrativos, ambientales, seguros y otros.
Otros puntos favorables a Irán serán detallados en los siguientes 60 días: un fondo de al menos 300 mil millones de dólares para invertir en la reconstrucción del país; fin de las sanciones financieras y comerciales; libertad de venta del petróleo iraní; devolución de los fondos congelados o confiscados, de propiedad iraní.
Un punto fundamental desde la perspectiva mediática es que Irán se compromete como siempre lo ha hecho, a no construir o adquirir bombas nucleares. Mantiene no obstante al uso pacífico de material nuclear.

Este Memorándum, o agenda para la negociación, es ásperamente criticado en los círculos políticos pro-israelitas de los Estados Unidos y, obviamente, por Israel mismo. Lo que ha dado pie para que Trump y su vicepresidente Vance lo defiendan con argumentos que hasta hace una semana habrían sido impensables.

Trump dijo que si Arabía Saudita tiene misiles porque Irán no los habría de tener; y si otros países manejan material nuclear para usos pacíficos, también Irán tiene el mismo derecho. Fue más allá al decir que sin Estados Unidos, y sin su propia persona Israel no podría existir.

En el nuevo lenguaje de la Casa Blanca, Irán ya no es un estado terrorista, cruel, que debe ser destruido. Se le reconoce como un Estado con derechos; entre ellos a participar en el comercio y las finanzas globales; al desarrollo económico; a defenderse si es atacado; a definir su propia forma de gobierno y a mantener su cultura. Son consideraciones elementales acordadas a cualquier país pero que no se le reconocían a Irán. Ahora es un igual y se le respeta.

Los miembros más destacados del gobierno israelita denostaron los acuerdos iniciales. La respuesta del vicepresidente J. D. Vance, sin duda acordada con Trump, ha sido demoledora; dijo que Trump es, en todo el mundo, el único Jefe de Estado que simpatiza con Israel en este momento; que si el fuera parte del gobierno israelita no atacaría al único aliado poderoso que le queda a Israel y que dos terceras partes del armamento que ha protegido a Israel es hecho y pagado por los contribuyentes norteamericanos. Es decir que se han quedado solos y su futuro dependerá más que nunca de la buena voluntad de Trump.

Ante los que señalan que Estados Unidos ha sido derrotado, Trump y Vance sostienen que ahora es necesaria una dosis de realismo. Ambos argumentos son ciertos. Es inevitable que Trump y Vance tengan que enfrentar una fuerte crítica política y mediática. El giro es total tras décadas de un discurso que iba en sentido contrario.

La población israelita por años adoctrinada en favor de la expansión territorial y la limpieza étnica se encuentra en estado de shock. Toda su perspectiva ha sido alterada desde la más profunda raíz; tardarán en digerir el mensaje de que están solos y el mundo les exigirá otro comportamiento e incluso rendir cuentas sobre sus acciones.

De momento Israel repite los ataques a Líbano, con acuerdos de cese al fuego continuamente violados. Ha declarado que no se retirará de Líbano, Siria, Cisjordania y Gaza. Pero sin el armamento y financiamiento de los Estados Unidos no puede sostener todos sus frentes de batalla y, mucho menos, correr el riesgo de reanudar la guerra contra Irán.

Irán ha pospuesto la firma formal del acuerdo en Suiza y recuerda que el comienzo de las negociaciones requiere que se instrumenten varias de sus cláusulas. Entre ellas la primera, asegurar la integridad de Líbano. ¿Podrá Trump conseguir que Israel se retire de Líbano? De ello depende que se interrumpa el avance al desastre global.
Trump expuso como motivo de su decisión que las reservas de petróleo están cercanas a agotarse. La realidad lo tiene arrinconado.

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