5 agosto, 2026

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La Cobra: Fútbol y una promesa

Bryan ‘La Cobra’ Mendoza convirtió el dolor más grande de su vida en la fuerza para seguir buscando cumplir su promesa y el sueño de llegar a Primera División
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POR. DANIEL VÁZQUEZ
EXPRESO

CIUDAD VICTORIA, TAMAULIPAS.- Hay goles que valen tres puntos y otros que representan mucho más. Cada vez que Bryan ‘La Cobra’ Mendoza celebra una anotación, levanta la mirada al cielo, y no es una costumbre ni una pose para las cámaras. Es un diálogo silencioso con la persona que más impulsó su carrera y que ya no pudo verlo cumplir el sueño de convertirse en futbolista profesional.

Bryan tenía apenas 19 años y formaba parte de las fuerzas básicas de Pumas cuando recibió la noticia que cambió su vida para siempre. En pleno camino hacia el futbol profesional perdió a su madre, el golpe más duro que ha enfrentado dentro y fuera de la cancha, pero lejos de abandonar su sueño, decidió seguir adelante para cumplir el anhelo que ambos compartían: verlo debutar en la Primera División.

“El fallecimiento de mi madre fue lo que más me dolió, lo que más sufrí, pero ella quería algo para mí. Ella soñaba con verme jugar y me quedé para cumplírselo”, contó en entrevista con Oé!

Hoy, con experiencia en la Primera División y convertido en uno de los hombres importantes de Correcaminos, Mendoza entiende que aquella decisión de no rendirse cambió el rumbo de su historia.

“Todos los goles son para mi mamá, para mi familia. Siempre volteo al cielo porque a ella le hubiera gustado ver todo esto. No me arrepiento de nada, no cambiaría nada, porque cada situación que pasé me ayudó a ser lo que soy ahora”, dijo con convicción.

EL NIÑO DE LA SABANA

Mucho antes de los estadios llenos, de los reflectores y del profesionalismo, existía un niño que pasaba las tardes persiguiendo un balón en las canchas de La Sabana, en Acapulco, Guerrero. Ahí comenzó una historia que años más tarde lo llevaría a cumplir el sueño de debutar en el máximo circuito del futbol mexicano.

“Soy orgullosamente de Acapulco, de La Sabana. Ahí nací, crecí y viví muchas cosas. Era feliz allí. Incluso ahora que tengo vacaciones voy mucho para allá. Hay varias canchas y siempre nos la pasábamos pateando la pelota”, detalló.

Fue en ese mismo lugar donde nació el apodo que hoy lo identifica en cada estadio.

“El apodo es por mi papá. A él siempre le dijeron ‘Cobra’ y yo era la ‘Cobrita’, todos en La Sabana me conocían así, pero ya crecí y se quedó como ‘La Cobra’.”

EL SUEÑO EMPEZÓ EN CASA

Pero el apodo no fue la única herencia que recibió. Su padre también le transmitió el amor por el futbol. Defendió los colores de varios equipos de la Segunda División, entre ellos América y Pumas, y sin proponérselo despertó en Bryan la ilusión de seguir sus pasos.

“Mi padre jugó futbol profesional. Siempre lo acompañábamos a la cancha y lo veíamos jugar”, recordó. Tras unos segundos de silencio, una sonrisa apareció en su rostro. “Oye, pero si te contara lo que jugaba… uf…”

—¿Era bueno?. “Demasiado. Yo no soy nada al lado de él”, respondió entre risas.

Con el talento heredado y el trabajo diario, ese sueño comenzó a tomar forma. Inició su carrera en la Tercera División de Acapulco, consiguió el ascenso a Segunda División y posteriormente llegaron las visorias con Pumas, institución donde decidió entregarse por completo al futbol.

Sin embargo, perseguir un sueño también significó dejar atrás a quienes más quería.

“Fue complicado dejar a mi familia. Te mentiría si te dijera que no fue difícil, pero para lograr tus sueños siempre tienes que seguir adelante.”

QUIENES NUNCA DEJARON DE CREER

En el camino hubo personas que hicieron todo lo posible para que Bryan no dejara escapar su oportunidad. Su mamá creyó en él desde el principio. Su padre le transmitió la pasión por el futbol. Y su abuela Paty se convirtió en uno de los pilares que sostuvieron su carrera.

“Toda mi familia fue importante, pero la verdad… Mi abuelita Paty siempre confió en mí. Me llevaba a entrenar, me compraba zapatos y hasta me pagaba viajes para que pudiera ir a torneos donde había visores”, recuerda con cariño.

Ese respaldo fue determinante cuando la vida lo puso frente a diferentes pruebas complicadas, entre ellas la pérdida de su mamá, justo cuando buscaba llegar al máximo circuito.

“Nunca pensé abandonar el sueño a pesar de todo lo que pasó con mi mamá. Ella no hubiera querido y seguí, pero también estoy agradecido con mi familia porque sin ellos tal vez sí lo hubiera pensado.”

EL GOL QUE NUNCA OLVIDARÁ

Después de años de sacrificios, finalmente llegó el día con el que había soñado desde niño. Bryan Mendoza debutó en la Primera División con Pumas frente a Tigres en el año 2019.

Sin embargo, hubo una tarde que quedó grabada para siempre en su memoria. En Ciudad Universitaria apareció para marcarle a Toluca el primer gol de su carrera en el máximo circuito. No fue únicamente una anotación; fue el instante en el que sintió que había cumplido la promesa que un día le hizo a su madre.

Aquella tarde también dejó una de las entrevistas más recordadas de su carrera. Todavía con las lágrimas en el rostro, habló en televisión nacional con el periodista Julio Ibáñez y dedicó el gol a su madre, en un momento que conmovió a miles de aficionados.

“Debuté a los 21 años. Mi primer partido fue contra Tigres y después, en mi primer juego en CU, me tocó anotar gracias a Dios. Esa entrevista salió del corazón y le agradecí y dediqué el gol a mi mamá. Fue triste porque ella no estaba, pero a la vez fui feliz porque cumplí lo que quería y la sentía ahí presente”, expresó.

UNA CUENTA PENDIENTE

Aunque logró llegar a la Primera División hace varios años, Bryan siente que todavía tiene algo por demostrar. La falta de oportunidades y la llegada de extranjeros le cerraron el paso a quien parecía destinado a consolidarse.

“Creo que me faltaron oportunidades. En mi posición era difícil por la cantidad de extranjeros. Siempre trabajé. Muchos me criticaron diciendo que era indisciplinado, pero si vieran mi rutina diaria no pensarían eso”, dijo.

Esa sensación de tener una historia inconclusa sigue siendo el motor que lo impulsa todos los días.

“Tengo esa espinita. Me quedé con ganas de demostrar más de mí y estoy trabajando para lograr regresar a Primera División”.

ESPAÑA Y CHILE, OTRA PRUEBA

Su carrera también lo llevó al futbol español, donde encontró continuidad y respondió dentro de la cancha con siete goles y dos asistencias con el CD Lugo.

“Me fui un año a España. Me fue muy bien, hice siete goles y dos asistencias, pero por diferentes circunstancias no se dio quedarme. A mí me hubiera gustado porque estaba muy a gusto y era un reto estar en el futbol europeo”, recalcó.

Aunque la experiencia en España no terminó como esperaba, la considera una etapa que fortaleció su crecimiento como futbolista y como persona. Más tarde también probó suerte en el futbol chileno, aunque las lesiones le impidieron encontrar la continuidad que había conseguido en Europa.

SU REGRESO A MÉXICO

Después de su aventura internacional, el futbol volvió a abrirle una puerta en México. Gabriel Pereyra apostó por él en Tepatitlán y la decisión terminó dando resultados inmediatos. Bryan recuperó protagonismo, confianza y volvió a disfrutar del futbol dentro de la cancha.

La temporada pasada regresó al país tras su paso por Chile. Tepatitlán fue el equipo que confió en él bajo el mando de Gabriel Pereyra y no decepcionó. Firmó uno de sus mejores torneos en la Liga Expansión MX y terminó levantando el título de liga y el Campeón de Campeones.

“Han sido meses muy bonitos, han sido de los mejores que he vivido porque quedar campeón es algo único y muy bonito. Por más que digan que la Liga Expansión no vale, para mí sí. Es el trabajo de muchos años para llegar a eso”, puntualizó.

UN NUEVO RETO LLAMADO CORRECAMINOS

Tras quedar campeón, Gabriel Pereyra fue anunciado como nuevo entrenador de Correcaminos y comenzó la conformación del plantel. Bryan fue uno de los jugadores que solicitó como parte de su proyecto y la directiva no tardó en buscarlo. Él tampoco dudó en aceptar.

“La llegada a Correcaminos se dio por el profe Gabriel. Me dijo que era un reto grande y, a pesar de las circunstancias, yo siempre quise venir, no dudé”, declaró.

Su adaptación fue inmediata. Dos goles y una asistencia en una sola noche lo colocaron rápidamente como una de las figuras del equipo. Sin embargo, rechaza quedarse con el mérito individual.

“Gracias a Dios pude anotar dos goles y dar una asistencia, pero el trabajo es de todo el equipo. Sin los movimientos de mis compañeros y sin todo lo que trabajamos, yo no estaría ahí.”

Convencido del potencial del plantel, asegura que el objetivo es devolver a Correcaminos al sitio que merece.

“Todo el grupo está muy comprometido. Siempre damos el máximo para conseguir grandes resultados. Vamos a dejar el alma y pedimos que crean en nosotros. Como ha dicho el profe, Correcaminos es un gigante dormido”.

EL SUEÑO SIGUE VIVO

A sus 29 años, Bryan Mendoza ha vivido la alegría de debutar en la Primera División, el dolor de perder a su madre, la experiencia del futbol europeo, quedar campeón en México y ahora una nueva oportunidad con Correcaminos. Sin embargo, considera que su historia todavía no está completa.

“En lo personal he cumplido muchos sueños, pero me gustaría y sería mi sueño regresar a Primera División”, dijo.

Más de una década después de aquella llamada que cambió su vida cuando apenas tenía 19 años, el delantero sigue persiguiendo la misma ilusión con la que salió de La Sabana, Acapulco. Las metas han cambiado de escenario, pero no de esencia. Hoy quiere ayudar a Correcaminos a volver a los primeros planos y, al mismo tiempo, demostrar que todavía tiene mucho por ofrecer en el máximo circuito.

Cada vez que anota, el festejo es el mismo. La mirada se dirige al cielo. No importa si el gol llega en Ciudad Universitaria, en España o ahora con la camiseta naranja. Del otro lado siempre está el recuerdo de la mujer que creyó en él desde el primer día.

“Estoy orgulloso de ese Bryan, muy orgulloso, porque siempre supo llevar las altas y las bajas de la vida y siempre ha luchado”.

Quizá por eso, detrás de cada celebración no sólo hay un gol. Hay una promesa cumplida, una ausencia que sigue presente y un sueño que, para ‘La Cobra’, todavía está lejos de terminar.

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