CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- El edificio de la casa del campesino es una obra comprometida a mediados de los años veinte, era el tiempo en que la población campesina era fuerte, había cosecha, siembra y esfuerzos conjuntos entre los habitantes del medio rural para disfrutar todo aquello que se había ganado en la época revolucionaria.
Los niños de aquella época en el medio rural como en la ciudad tenían menos acceso a la educación, las familias eran grandes y el hijo mayor con frecuencia debía trabajar el campo en cuanto lograba montar un caballo o tomar el azadón.
Las clínicas rurales apenas comenzaban y la Liga de Comunidades Agrarias consolidada en el año 1926, durante la primera convención de la liga de comunidades agrarias y sindicatos campesinos del estado de Tamaulipas, decidió en la convención de 1927 la construcción de La Casa del Campesino.
Se ubica en el 17 Rosales esquina, y construyó entre 1928 y 1929, aunque otros autores aseguran que ocurrió entre 1929 y 1930, lo que sí se ha comprobado es que su financiamiento corrió por cuenta de los campesinos en un cincuenta por ciento y el resto por parte del gobierno del estado.
Posee elementos Art Decó y destaca al frente su portón de hierro, en donde se aprecian algunas figuras de la producción agrícola de entonces, aún se valoran los mosaicos en el piso que se dice reproducen los colores del Partido Socialista Fronterizo, un partido fundado por don Emilio Portes Gil y apoyado por don Praxedis Balboa, Francisco Castellanos Jr.
Declaraban ser un partido de Estado, que deseaba atender el problema educativo creado más escuelas rurales, restitución de ejidos y cooperativas para los obreros y en el terreno político prometían vigilar la no reelección.
Con el afán de brindar nuevas oportunidades de aprendizaje a los integrantes de La Casa del Campesino y porque a ellos les había costado esta construcción, venían de manera constante a la ciudad y sin que ésta perdiera su interacción con el campo se brindaba educación, cursos para mejorar la administración de las parcelas, la producción y el ganado.
Los principales activistas en la creación de este recinto para los campesinos eran Marte R. Gómez, Arsenio Saeb y Graciano Sánchez.
Fue Emilio Portes Gil quien, decían, comprendió en Tamaulipas las intenciones de Álvaro Obregón y decidió atender a la población rural que entonces formaban parte del 70 por ciento de la población en la entidad.
La efervecencia política en el campo y el poder que entonces tenían logró también que Diego Rivera y la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Estado de Tamaulipas ilustrara informes de Marte R. Gómez.
Al interior del edificio se conserva en el Archivo Histórico de La Casa del Campesino una mesa con gárgolas talladas.
Un escritorio y la credenza con logos agraristas tallados en madera muy al estilo de Rivera, al regreso de su viaje en la Unión Soviética.
A la fecha en la Secretaría General de la Liga de Comunidades Agrarias existe una gaveta con medicinas para apoyar a la gente del campo que tiene algún problema de salud.
Pero hubo un tiempo en que en este sitio se formaron enfermeras, que más tarde saldrían de la capital para cuidar la salud del medio rural.
El curso era breve, pero practicaban en una especie de hospital que funcionó en este espacio, sin perder el objetivo administrativo de la Casa del Campesino.
De esos tiempos, sólo quedan las memorias de quienes venían del campo acompañando a sus padres por problemas de salud, o los que estudiaron ahí y luego partieron para apoyar por años en las comunidades rurales entonces casi inhóspitas en Tamaulipas.




