Desde que la secretaría del ramo le restó importancia a los cuerpos de seguridad municipales, al menos en la tierra de nuestra nacencia, los robos a comercios y domicilios particulares se incrementaron pero nadie denuncia, no por no meterse en problemas, sino más bien porque la sociedad civil en su mayoría les perdió la confianza a los órganos responsables de la vigilancia .
Las razones, según algunas indagaciones realizadas por esta pluma condujeron a las siguientes conclusiones: generalmente no atendían los reclamos de los denunciantes, pedían para la gasolina, abusaban del cargo y efectuaban detenciones por encargo.
Todo esto, más el gasto que representaban para cualquier administración llevaron a las anteriores a irlas desapareciendo poco a poco hasta llegar a su total exterminio.
Pero también cabe destacar que aunque la Policía Preventiva es una institución de servicio obligatorio, el gobierno del estado, a través de la Secretaría de Seguridad Pública las eliminó prácticamente del municipio argumentando que la vigilancia quedaría en manos de la propia Secretaría.
Para esto, la autoridad estatal mandaría a cada una de las municipalidades veinte elementos cuyos salarios serían cubiertos por el estado, tocándole a la autoridad municipal dotarlas de oficinas, mobiliario y personal de limpieza.
Hoy día, Llera como otros municipios de los llamados rurales carecen de una real fuerza policial y los pocos que hay sólo cumplen funciones de tránsito en algunos centros escolares con más flujo vehicular, pues aunque usted no lo crea, pero carecen de patrullas, oficinas, jefes y comandantes, bueno con decirles que ni a armas llegan, tampoco portan uniformes y sólo traen cuando mucho un garrote y unas esposas con el que pretenden espantar a la gente problemática.
Ahora pues, es bien cierto que el estado a través de la Secretaría de Seguridad Pública tiene comisionado algunos policías en Llera, pero estos generalmente y al parecer salen temprano a las comunidades rurales dejando descuidada la cabecera municipal, pues con decirles que contrario a los años idos ya no los vemos haciendo guardia en las oficinas gubernamentales, bueno con decirles que ni se paran por la Agencia del Ministerio Público al menos para preguntar para qué son buenos, cuando antes ahí hasta había agentes ministeriales.
Hoy sólo encontramos a una secretaria que es la encargada de atender la oficina, el radio, teléfono y elaborar los informes diarios, pasarlos a la computadora y mandarlos a Ciudad Victoria, pues aunque no lo crean ya ni policías ministeriales tenemos en Llera.
En tal virtud y desde que la Secretaría de Seguridad Pública se hizo cargo de la vigilancia en el municipio de mi nacencia los robos domiciliarios han ido en aumento, la vigilancia brilla por su ausencia y lo peor es que la sociedad ya ni se preocupa en denunciar los delitos. Se perdió la credibilidad y contacto policial con la capital.
En consecuencia, ahora sí podríamos decir sin temor a equivocarnos que Llera es un pueblo sin ley, pues carece de autoridad policial y todo se lo debemos al señor Secretario de Seguridad Pública y al señor Procurador de Justicia, quienes por cierto ni se paran por el Ombligo de Tamaulipas, al menos de pura curiosidad.
Ante este sombrío panorama policial que presenta Llera nos permitimos formular una invitación a la autoridad municipal para que solicite del señor Gobernador del estado mayor y eficiente apoyo policial, máxime cuando nos encontramos casi, casi, a pocos días de que inicien las vacaciones de la llamada semana mayor.
HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.



