15 enero, 2026

15 enero, 2026

Crónica urbana

Antropófagos a la baja

Crónica Urbana

El aumento de la carne es impactante para los  zoombies nocturnos y diurnos.

Con el alto precio de mercado los mataderos se verán abandonados porque aunque el gusto le gusta el gusto y el gusto me gusta a mí, el bolsillo no alcanza para una restregada, ni siquiera un tente en pie. A precio de Nueva York, la  canasta básica para los hedonistas está muy alta. Sólo los ricachos de reata dura, o sea los cuerudos de abolengo tendrán chanza de aventarse un tirito cada semana porque los poverachos sólo les va a quedar el recuerdo y el suspiro de tiempos idos.

Aunque la verdad, la carne no siempre fue un alimento de primera necesidad y ahora con las nuevas leyes con relación a libertad de género, pues se ha acabado la busguería.

Se dice que el aumento es de un 100 por ciento. O sea, doble contra sencillo. Y un kilo, estamos hablando de trescientos bolas. En pie, para los amantes de lo ajeno, les costará un ojo de la cara, porque andar a gatas y a tientas, les va a costar una buena lana. Y si es virgen, mucho más.

La deliciosa carne es el mejor material para los que gustan de las fajitas.

Y para quienes gustan del pollo no tienen problema ya que como dice Evo Morales, no tendrá ningún problema porque no les importa si se les levanta o no la carpa.

En fin, la carne está a la alza, dicen, un aumento de cien por ciento. Nos quedaremos mirando como el chino y comiendo «alo con papa». Nos van a brotar espinillas por babear tanto. Estaremos en Cuaresma mirando pasar la carne en las banquetas. Y por lo que vemos, nos conformaremos contemplando a las chicas que dan el estado del tiempo en la tele.

Mal pronóstico para los cornudos y cornudas y los fajadores profesionales que hasta le entran a la carne de perro y caballo y rehuyen al perfume de pescado.

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