Andrés Manuel López Obrador sigue contando con millones de seguidores. Conserva en buena medida su perfil de ícono divergente, no ha perdido del todo su peculiar estilo belicoso y mantiene sus palabras, su voz e imagen presentes en los medios de comunicación del país.
Cualquiera diría con todo lo anterior, que el dos veces candidato presidencial y aspirante a un tercer intento, sigue políticamente vivo. Sí, así es sin duda.
Pero ya no es el mismo López Obrador. Y no me refiero a la edad o a su estado físico. Me refiero a su mentalidad.
Ha sido tan recurrente su discurso, tan manidos sus argumentos, que desde hace un tiempo dejaron de tener impacto. Las frases que lo hicieron famoso perdieron su virulencia a fuerza de repetirlas y de hacer de las acusaciones y hasta de los insultos, sus cajas de resonancia.
La prueba más cercana es la entrevista que publicó un periódico de circulación nacional, realizada por Jacobo Zabludovsky, al popularmente llamado “Peje”.
Qué cuadro tan lamentable. El tabasqueño constriñó sus respuestas a un planteamiento: “Hay que cambiar al régimen”, “hay que transformar al régimen”, Pero nunca dijo de qué manera, nunca mencionó una estrategia, nunca definió los caminos, jamás precisó los objetivos. Hay que cambiar, ¿cómo? ¿en dónde empezar?… en ningún momento lo dijo.
Sí, López Obrador sigue siendo una figura, pero lamentablemente para sus simpatizantes y también para la oposición política donde se requiere un factor de equilibrio para presionar al poder, es ya una mentalidad hueca, sin fondo, sin ideas, sin propuestas. Vacía.
Lejos están los tiempos del caudillo, cuando su palabra era ley y la única respuesta a sus decisiones era bajar la cabeza. Su propia cuna política –después del PRI– el PRD, ahora es un enemigo más feroz que las huestes azules o tricolores. Juzgue usted:
El coordinador amarillo en la Cámara de Diputados, Miguel Alonso Raya, enjuició a AMLO con rudeza al declarar que México no necesita de un Mesías. Para el líder parlamentario de su facción, los afiches y consignas de López Obrador hace tiempo quedaron rebasados.
En la dirigencia nacional del PRD, Carlos Navarrete renegó de su ex pastor y aclaró que “no suele ser cronista ni darle voz a aspirantes presidenciales que ya piensan en el 2016”, en clara alusión a Andrés Manuel.
A su vez, el senador perredista Armando Ríos Piter, calificó de “poca y limitada” la propuesta del tabasqueño. “Hace un tiempo mandó al diablo a las instituciones y ahora las quiere para él”, señaló.
Andrés Manuel está prácticamente solo en su nuevo establo electoral, el partido MORENA. Está lejos ya de ser el personaje que un día los tácticos calderonistas bautizaron exitosamente para su causa en la campaña presidencial del 2006, como “una amenaza para México”.
Ciertamente hoy el tabasqueño es todavía una amenaza, pero para su propio partido…
SENTIDO DE JUSTICIA
Un viejo proverbio oriental asienta que una sola mala acción borra muchas buenas, aunque formen legión. Ese es el caso hoy de Tamaulipas.
Coincido con el titular de SEGOB cuando dice que la lucha contra la inseguridad ha tenido avances. Son docenas los saldos exitosos de esa tarea, pero uno dos eventos negativos, mandan todo al cuerno.
No perdamos piso y no neguemos que seguimos en una grave crisis en ese terreno, pero tampoco perdamos el sentido de justicia para reconocer que se está trabajando –y bien– en la meta de devolver a Tamaulipas la paz y el orden…
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