15 enero, 2026

15 enero, 2026

Crónica urbana

Nuestras crónicas

Crónica Urbana

Nuestras crónicas, y digo nuestras, porque ustedes Lectores y Lectoras las hacen también. O sea, compartimos la vida cotidiana desde nuestro punto de vista y desde nuestra manera de escribir. Para muchos soy un grosero marca diablo y para otros un sutil escritor que habla de su ciudad y sus cosas. He tenido la gracia de escribir en Expreso donde nunca me han puesto cortapisas, pero sí corta pizzas, porque no han dejado que las engorde.

Escribir de lo que miro y hago, escribir es un placer para el ojo y el oído, pero también un acto genuino de espiritualidad porque la Ciudad, mi ciudad ha sido un cuerpo de religión, un afecto clavado en mi alma donde sueño y me divierto.

Cada crónica se ha ido acumulando, son cientos, quizá ya miles en estos ya 15 años de estar poniendo una sonrisa, una buena cara, una crítica y una disculpa por lo que escribo.

La crónica urbana es un dibujo de la Ciudad que conocí y sigo conociendo; admiro a sus personajes, quiero a su gente, disfruto a mis amigos y platico con los vecinos. Digo adiós , saludo, sonrío, echo madres, grito, festejo, es la crónica de la existencia de un pintor que escribe y de un escritor que se pinta a sí mismo. Nunca he aspirado a la perfección, escribir es un oficio, una lección de vida, una conducta, una manera de ser. Cada crónica tal vez no sea una obra de escritura, pero sí es un placer, un sentido crítico de mi entorno, del paisaje de mi Ciudad. Y esa es la alegría de mi lenguaje, soez, lúcido, loco, fanático, amoroso, pero siempre respetuoso para Ustedes, todos, los cientos o tal vez miles que me leen todos los días.

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