16 enero, 2026

16 enero, 2026

Laberintos del poder

En fase terminal

Laberintos Del Poder

Desde su nacimiento, hace diez años, ha estado en agonía.

Ha sido mantenido con vida gracias a transfusiones y trasplantes y el único pulmón que le permitió respirar con alguna comodidad durante algún tiempo, ya no existe.

No. No me refiero a alguna persona. El eje de estas líneas es un partido político: Nueva Alianza.

Este organismo, fundado por la ex dirigente nacional del magisterio, Elba Esther Gordillo, con el objetivo de obtener más capacidad de negociación –entiéndase ganancias económicas– con los poderes federal y estatales se encuentra en fase terminal. La dama fue no sólo el pulmón del llamado PANAL por sus siglas, sino también su corazón, su hígado y sus riñones. Y con su final, ha arrastrado con ella a esa agrupación. Lamentablemente para esa facción, Gordillo fue también su intestino, por el cual salieron a la luz los desechos y demás podredumbre, tanto de la señora como del propio partido.

Hoy, el balance de este instituto no es sólo deplorable. Es toda una tragedia.

Viene al caso recapitular sobre las vivencias electorales de Nueva Alianza, a la luz de la renuncia presentada ayer por su candidato a diputado federal en el distrito uno del Estado, con sede en Nuevo Laredo, Fernando Bocardo Garza; abandono que obligó al resto de los aspirantes y a su dirigencia estatal a dar la cara para negar que la crisis interna en ese círculo empieza a tocar fondo. No lo lograron, la percepción de un hundimiento en este caso parece ser la realidad.

En este escenario, vale la pena echar un vistazo a la corta, accidentada y sobre todo, lucrativa vida del PANAL.

Hasta ahora, conforme a cifras del Instituto Nacional Electoral, este partido ha recibido en prerrogativas, nada menos que mil 894 millones 961 mil pesos. Casi 2 mil millones en diez años. Casi 200 millones por año.

¿Cuáles son los resultados de este enorme gasto?

El saldo de triunfos de Nueva Alianza, por sí solo, es un cero absoluto. Donde proclaman haber ganado, ha sido siempre sumándose a otros institutos. Los legisladores que tiene en el Congreso de la Unión y en los locales, son todos de representación proporcional. Un ejemplo patético se da en el Senado, donde sólo cuenta con una representante, Mónica Arriola, hija de Elba Esther. Por representación proporcional, desde luego.

Su dirigencia suele presumir que han sido gobierno en Guanajuato en 2006 en alianza con Acción Nacional, así como en Baja California en 2007 y 2013, también aliados con el PAN. Como comparsa del PRI en 2009 en Campeche, Colima y Querétaro; mientras en 2010 se colgaron de esas mismas siglas en Aguascalientes, Tamaulipas y Chihuahua.

En 2011, repitieron alianza con el PRI en Hidalgo, Quintana Roo, Chiapas, Coahuila y el Estado de México, mientras que otra vez uncido a el PAN, lo hicieron en Puebla. Todos, saludos con sombrero ajeno.

Lo que han olvidado señalar es que en esas contiendas el PANAL aportó en promedio apenas el 5 por ciento de la votación, en una réplica de la famosa parábola del mosquito parado en el testuz de un buey, donde señala “caray, cómo hemos trabajado”.

La única carta del PANAL para validar su existencia en el terreno electoral es una cifra de 392 mil 349 militantes, que son el doble de lo que exige la ley en la materia. Aparte de esos números, nada más ofrece.

¿Ha valido la pena haber gastado casi 2 mil millones de pesos en ese partido, sólo para verlo perder o servir de títere a otros membretes?

Por lo menos, no en Tamaulipas, donde los trabajadores del sindicato magisterial han dejado claro que en su inmensa mayoría volverán el próximo 7 de junio a las filas del PRI, su casa política original.

Lástima de tan bonito color turquesa…

Twitter: @LABERINTOS_HOY

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