Es grave que el presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), el consejero Lorenzo Córdova Vianello, se exprese como lo hizo de quien -uno supone- pertenece a alguna de las etnias del país.
También resulta delicado que, luego del «balconeo» haya regateado las disculpas, pues en un principio apenas atinó a reconocer que sus declaraciones habían sido desafortunadas.
Pero desde luego que lo medular de este audioescándalo es que el árbitro electoral sea víctima de espionaje telefónico y que el responsable de la fechoría haya reventado la bomba a poco más de dos semanas de que se realicen las elecciones.
Es muy grave porque evidencia que hay alguien interesado en dinamitar al INE, cuyo funcionamiento puede ser objeto de toda clase de críticas, pero en lo que deberíamos coincidir todos es en que por el bien del desarrollo democrático de nuestro país, más vale que el organizador de los comicios sea un organismo que goce de fortaleza y cabal salud.
Son muchas las teorías. Es verdad que muchos indicios apuntan al Partido Verde Ecologista de México, que se siente afectado por las multas en su contra. Pero asegurar que la ofensiva proviene de sus cuarteles sería excesivo.
Más allá del origen del ataque, estamos ante un escenario muy peligroso.
Las del 7 de junio son elecciones muy importantes para el país por varias razones:
1) Son las primeras que organizará el recién creado INE, con reglas que -gusten o no- las convertirán en las más fiscalizadas de la historia.
Ello derivará inevitablemente en un complejo clima poselectoral debido a la judicialización del proceso.
Está latente, como nunca antes, la posibilidad de que muchos triunfos en las urnas se reviertan en la mesa.
2) El presente proceso electoral se desarrolla en medio de una inédita crisis de confianza hacia la clase política. El divorcio de la ciudadanía se hace evidente todos los días y una elección convulsa y desaseada solo serviría para profundizar todavía más esa grieta.
Por eso, insisto, a nadie conviene que Córdova Vianello sea torpedeado con clara intencionalidad política.
Novedades en el congreso
La comisión especial creada en el Congreso de la Unión para dictaminar la reforma política-electoral ayer acordó que los alcaldes y diputados locales de Tamaulipas puedan reelegirse en una ocasión, lo que les daría seis años completos en el cargo.
Igual de importante que eso, la decisión para que en la próxima elección local las candidaturas para las diputaciones deban repartirse por mitad y mitad para hombres y mujeres.
Mientras que las alcaldías serán 22 y 21, primero con mayoría para el género femenino, y después para los varones.
Además aprobaron que se recorte el tiempo de duración de las campañas locales: para gobernador durarán 60 días, y para los alcaldes y diputados 45.
El aterrizaje de la reforma política-electoral está casi «planchado» y será muy pronto cuando se oficialice con su aprobación en el pleno.
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