16 enero, 2026

16 enero, 2026

Decisión de minorías

Golpe a golpe

Fuera de toda sorpresa inherente a los triunfos o derrotas –extraoficiales, hasta hoy–, la parca votación confirma que el Instituto Nacional Electoral (INE) carece de capacidad de convocatoria para que la sociedad cumpla con su obligación y derecho, pues el abstencionismo hizo mella a la justa al alcanzar cerca del 55 por ciento.

Aun así hay jerarcas partidistas que por anticipado descalificaron las glorias ajenas, cuando por pundonor, vergüenza o dignidad, sería lo más correcto que reflexionaran sobre ése ausentismo ciudadano; y mostraran prudencia hasta el miércoles próximo –día en que oficialmente se den a conocer los resultados de la contienda–, pues de otra forma el grueso de los ciudadanos tiende a dejarlos solos en su etapa de inconformidad, por de antemano saber que son los mismos que en tribunales suelen reclamar las curules que no pudieron obtener en las urnas.

Con esto no pretendo ser catastrofista, pero sí busco dejar en claro que la notable ausencia del electorado es la mejor prueba de que muchos de los contendientes no eran, ni son, los hombres que busca el pueblo mexicano para privilegiar la democracia que en cierta medida alivie sus males tornados crónicos.

Las cifras que se ofrecen en el Programa de Resultados Electorales Preliminares (Prep), por tanto, son clara muestra de que a lo largo del proceso electoral hubo más preocupación partidista en descalificarse mutuamente que en motivar a los ciudadanos para acudir a su cita con la democracia.

Desde el inicio del proceso electoral, incluso, aquí mismo le advertí sobre el fantasma del abstencionismo –igual que otros analistas políticos de corte nacional–, e incluso días previos a los comicios retomamos el tema, pero los jerarcas del INE desestimaron nuestras apreciaciones y no tuvieron empacho en gastarse miles de millones de pesos en los spots de radio y televisión que de nada sirvieron para hacer que los ciudadanos de primera, como usted, se interesaran en emitir su voto.

Ahora esos funcionarios electorales, cuya estupidez carga con la culpa del abstencionismo, quieren desviar la atención sobre el tema y agilizan la conclusión del proceso con el marcado interés de olvidar la apatía ciudadana. Pero ya nadie les cree.
Y menos la gente que razona, como usted, caro lector, porque el mal ya está hecho.

Cosecha infame

Las cifras que consigna el Prep, también son fiel reflejo del hartazgo ciudadano hacia los diez partidos políticos con (todavía) registro oficial.

Por eso no debe sorprender la miserable cosecha de votos recogida en las urnas, ya que ese marcado abstencionismo, insisto, fue advertido en tiempo y forma, sin que autoridad electoral alguna, partido político ni candidato, en serio se avocara a promover la participación ciudadana.

De ahí que los resultados no me extrañen.

Análisis que lastima

En sus respectivos análisis, emitidos desde ayer por la noche, luego de conocer las cifras del Prep, los partidos políticos perdedores han dado en justificar su falta de penetración y la impopularidad de sus candidatos, culpando indirectamente a la sociedad civil por no haber acudido a las urnas, pero no reconocen que esa apatía fue provocada por ellos mismos, sus abanderados y la autoridad electoral.

Sin embargo, esos mismos actores políticos se muestran incapaces de reconocer que la jornada electoral debiera avergonzar a todo México por la ausencia de ética política, en el caso de los partidos, y la falta de civismo por parte de los ciudadanos registrados en el padrón nacional.

El castigo

Los diez partidos contendientes, en sus respectivos análisis enfocan los señalamientos más al avance o retroceso cuantitativo de cada uno de ellos dentro del Poder Legislativo, que al estudio cualitativo del proceso.

Cada membrete, sin embargo, exhibe las cifras del escrutinio como mejor le conviene. Unos con la clara pretensión de presumir que su voto será determinante en las futuras decisiones de la Cámara de Diputados, y el resto justificando que si no alcanzaron curules por la vía uninominal y no las logran por el camino de la representación proporcional, al menos sí obtuvieron miles de sufragios.

De cualquier forma sus análisis carecen de objetividad y esconden el verdadero rostro de una contienda donde la inconformidad ciudadana se tradujo en abstención, al tiempo que resultó la más cara de que se tenga memoria.

Las causas del problema –que ya no es fenómeno, pues no ocurre fortuitamente, sino en cada elección–, son muy diversas, pero la tesis sobre la abstención como castigo al sistema de partidos podría resultar la más exacta.

Algunos políticos han señalado que el alto nivel de abstencionismo es preocupante, pero que es menor del considerado, ya que en la lista nominal no figuran todos los mexicanos en edad de votar.

Este criterio desde luego reduciría el porcentaje de abstencionismo, pero no modifica la tesis de que el fenómeno fue el ganador mayoritario.

Entonces, ¿a qué obedeció tan alto nivel de apatía ciudadana?

Se me ocurren tres posibles hipótesis, aunque (tal vez) la respuesta correcta sea la concurrencia de todas ellas:

1) El creciente descrédito hacia los partidos políticos;

2) Una competencia electoral caracterizada por el excesivo gasto en propaganda televisiva, la ausencia de debates, propuestas irreales e ingenuas y candidatos incompetentes –por cierto, México es uno de los pocos países donde los ciudadanos pagan, a través de sus impuestos, las elecciones. En países como Chile o Inglaterra, los partidos se encargan de sus gastos de campaña–; y

3) La incapacidad del gobierno en sus tres niveles para hacer frente a los gravísimos problemas que padece la población.

Esto es lo que acarrearía lo inútil del voto útil.

Por tanto, que quede bien claro: la próxima Legislatura (LXIII), no ha sido electa por la mayoría, sino por una minoría de ciudadanos: 45% (del padrón estimado en 87 millones 245 mil 183 electores).

Victoria incuestionable

El triunfo de Miguel Ángel González Salum, a nadie causa sorpresa y sí, por el contrario, refleja claramente su aceptación en Güemez, Hidalgo, Mainero, Padilla, San Carlos, San Nicolás, Victoria y Villagrán, que son los municipios integrantes del V distrito electoral federal, correspondiente a Tamaulipas.

Las cifras extraoficiales indican que Miguel superó por más de 10 mil votos a su contendiente más cercano (Gustavo Cárdenas Gutiérrez), mientras el resto de los competidores ni el polvo le vieron.

Lo comento nomás pa’ que los incrédulos le vayan midiendo el agua a los tamales…

Buenas cuentas

La recuperación del Partido Revolucionario Institucional (PRI) en el terreno político-electoral, está fuera de toda duda, pues de ocho curules en juego (de mayoría relativa), se llevó las ocho.

El triunfo más contundente ocurrió en el sexto distrito electoral, donde Alejandro Guevara Cobos confirmó su liderazgo.

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