Como cuando en México no pasaba nada, como antes de que ganara la presidencia Vicente Fox, como cuando el carro completo era la constante, lo lógico, ayer los priistas de Tamaulipas festejaron, motivos para estar contentos sobraban; un domingo antes habían ganado todo lo que estaba en juego 8 de 8.
Así es mis queridos boes, fue una fiesta que comenzó a organizarse apenas una semana antes, porque más atrás, a pesar de los discursos, no había el ánimo ni de preparar una carne asada. Eso sí, el domingo 7 por la tarde todos se apuntaron para que la pachanga estuviera en grande.
La cita era a las 12:00 horas, donde los del PRI han reído y llorado, ahí donde hace cinco años en la peor de sus tragedias rindieron honor a Rodolfo Torre entre lamentos y mares de llanto, el Polyforum que hoy lleva su nombre y en el que su hermano, el gobernador Egidio Torre vivió ayer un día excepcional.
Yahleel Abdalá y su playera morada, Paloma Guillén y su rejuvenecido rostro, María Esther y su sobriedad, Édgar Melhem y su presumida más alta votación, Miguel González Salum y su triunfo contra Gustavo Cárdenas muy sonado, Esdras Romero y su seriedad, Chuchín De la Garza con el triunfo, que aún ni él se cree y claro Alejandro Guevara con sus movimientos de candidato a la gubernatura que le persiguen.
Poco a poco fueron llegando los convidados, ya estaba en Victoria, porque la noche previa se les apapachó en la casa de gobierno.
Ramiro repartía besos y abrazos hasta a quienes no se lo pedían, mientras su equipo cercano le abría paso.
Chuchín, que tendría que haber sido recibido como héroe, iba ahí como parte del séquito de Baltazar Hinojosa, por cada 10 saludos de Balta uno se acordaba que a Jesús De la Garza Díaz del Guante lo había visto en algún lado y le tendía la mano.
Alejandro Guevara, de los diputados electos, el que más tardó en entrar con todo y su camisa rosa a cuadros, la solicitud de fotos no lo dejaba avanzar, pero cuando lo hizo y lo anunciaron provocó desde aplausos, porras, hasta levantadas de ceja de los otros que también aspiran a la gubernatura. «Este entusiasmo con que lo rumbas decía a los reporteros»
Un casi invisible Hugo Andrés Araujo, que suplicaba por atención, se daba cuenta de que sus mejores momentos quedaron años atrás, mientras en el sonido ambiente se oía: «We are the champions»
Muévanle ahí a la matraca, preparen la batucada, gritaba el hombre del sonido, mientras la muchedumbre al interior del Polyforum era vigilada por los pendones de los diputados electos de mayoría y plurinominales, estaba también por ello el de Baltazar y hasta el Monserrat Arcos, quien de nombre será representante de Madero donde ‘apesta’, donde la repudiaron desde hace más de dos años. A donde sólo llega de bajo perfil y sin anuncio previo.
La copia china del Bronco de Nuevo León, Enrique Cárdenas dejó el caballo y el sombrero en el rancho, entro con más pena que gloria al recinto, los aplausos cuando lo presentaron deben haberle dejado claro que su acelere no les gustó a los que deciden y dan línea, tal vez por eso lo pusieron a un lado de su enemigo histórico, Manuel Cavazos Lerma, quien sí llevó sombrero.
Pero pronto se aclimató, de inmediato le sacó la vuelta al ex y encontró plática con otros dos que suspiran por la gubernatura: Marco Antonio Bernal y Alejandro Etienne
Todos los del templete tuvieron tiempo de charlar largo y tendido, mientras el gobernador disfrutaba de su momento, tal vez el mejor desde que asumió el poder.
Llegó a las 12:00 horas al acceso del Polyforum y una hora y media después pudo zafarse de las selfies, los abrazos, los besos de las mujeres y los apretones de los hombres del tricolor.
A eso de las 13:30, cuando algunos de los diputados electos ya habían subido y luego bajado al baño y vueltos a trepar, el gobernador apareció en escena.
Había que darle celeridad, por eso tras la presentación oficial de los 8 más dos y de las autorizadas tricolores Rafael González Benavides, envuelto triunfalismo le restregaba al PAN y al resto de la oposición ausente que la del PRI es «Una victoria que ganamos a pulso… Cumplimos la tarea», y hasta le dio tiempo para advertir: «Los priistas de hoy estamos de pie y listos para lo que viene»
Sin quien le pudiera pichicatear el poder con el que llegaba al evento, el gobernador tomó la palabra y no ocultó el ánimo que en él dejó la victoria de 8 de 8: «Se siente muy padre…», dijo en dos ocasiones
Y luego explicó, como para abundar en el mensaje de que él tiene el poder en su partido, que el primer acuerdo de los 8 recién electos diputados declinaron a usar el micrófono en el evento para que sólo él y el presidente del PRI lo hicieran (originalmente cada ganador hablaría cinco minutos)
Ahí, Egidio presumió la representación que Tamaulipas tendrá en el próximo congreso federal y también miró al 2016, luego de asegurar que la victoria contundente es el resultado del trabajo de todos en unidad y compromiso: «El cielo es el límite», concluyó.
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