A lo maduro, a lo maduro, que se volteé de burro.
Vivimos la comedia de los políticos y comerciantes de la política.
El polémico y enamoradizo Donald Trump, a quien hace quince años se le desmoronaban sus negocios, ha repuntado en los últimos años con fuerza en sus empresas inmobiliarias.
En la ciudad de Nueva York, Mister Trump, posse un edificio de oficinas cercano al de las Naciones Unidas.
La Torre Trump, donde el regocijante magnate dirige sus empresas por el mundo.
Mete hilo para sacar liston, y los listones son los que verdaderamente hacen la madeja de los dolares.
Se pitorrea de México y los mexicanos a pesar de que la piel de bronce mexicana le ha ensanchado las buchacas para convertirlo en un próspero hombre de negocios del Siglo XXI, cuando hace quince años sus finanzas estaban de la patada.
Envalentonado, Mister Trump anda emocionado por ser un aspirante a la presidencia de la Union Americana.
¡Ni Dios lo quiera que este sajonazo nos cierre totalmente la frontera para impedirnos ir a macalear o echarnos un cafe en el corazón de Manhattan! Y el dictador Maduro no deja de madurar; esperamos que como el fruto prohibido caiga al suelo bajo las leyes de Newton.
Y es que a el abusivo y no menos regocijante dictador venezolano tambien le gustan las luces, bien iluminado por la cuadrilla de militares que lo mantiene en el poder sometiendo a sus opositores bajo la bandera de una falsa revolución Bolivariana.
Primero arremete contra México y después se convierte en un defensor de alarido, el pato financiero que no se hace pato, porque es un verdadero lobo de las finanzas y sus negocios caminan tan campantes como el licor.
En comedias políticas nacionales e internacionales no paramos. Y si jugamos a la Una brinca la Mula y a las Dos Patada y Coz ,pues no sabemos quien se voltea como Maduro en la manzana de Newton.
Sin duda, todo cabe en la viña del Señor.




