Como en todos los municipios de Tamaulipas, en Altamira la carrera por la candidatura del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a la alcaldía ya comenzó y se intensificará en las semanas por venir.
Si bien existen varios prospectos que pretenden alcanzar la nominación tricolor altamirense, todos los analistas coinciden en que dos son los punteros de la competencia (por no decir que entre ellos va a quedar la designación):
1.- Carlos Javier González Toral, diputado local y presidente de la Comisión de Desarrollo Urbano y Puertos del Congreso del Estado. Además, ex dirigente del Frente Juvenil Revolucionario (FJR), ex presidente del PRI de Altamira, ex regidor y ex director de Desarrollo Social del Ayuntamiento en el trienio anterior.
2.- Griselda Carrillo Reyes, secretaria de Desarrollo Humano, una superestructura que abarca 8 direcciones, 5 coordinaciones y una docena de departamentos de la administración municipal, situación que refleja la influencia y poder que ejerce la dama, hija del ex alcalde e ingeniero Sergio Carrillo Estrada (qepd).
Ese es un punto fundamental: tanto Carlos González Toral como Griselda Carrillo Reyes, son herederos directos del ‘carrillismo’, una agrupación de profesionistas, empresarios y pequeños comerciantes dispuestos a renovar las cosas en un municipio que registra uno de los crecimientos económicos y demográficos más altos de Tamaulipas.
Griselda es heredera de forma biológica y natural del ‘carrillismo’. Y ‘El Cacho’ es uno de los discípulos que crecieron desde la adolescencia bajo las enseñanzas políticas del auténtico grupo carrillista, el que llegó al poder en Altamira en el trienio 1999-2001.
De acuerdo a los sondeos, quien lleva la delantera en la carrera tricolor es Carlos González Toral, el joven legislador local que mantiene una agenda de contacto permanente con los vecinos de las colonias populares de Altamira.
Esa estrategia posicionó a ‘El Cacho’ Toral en el sitio privilegiado de la competencia. Y así arrancará cuando en los primeros días de julio comience ‘de manera formal’ las actividades que lo catapulten hacia la candidatura del Revolucionario Institucional a la alcaldía altamirense.
Además de presidir la Comisión de Desarrollo Urbano y Puertos, el joven diputado local forma parte de las Comisiones de Desarrollo Rural, Deporte, Instructora, Asuntos Municipales, de la Juventud y de Vigilancia de la Auditoría Superior del Estado.
Al inicio de la actual administración municipal, Griselda Carrillo Reyes arrancó como favorita para ser la candidata del PRI a la alcaldía de Altamira en 2016. Todos los pronósticos señalaban que ella era ‘la buena’.
Era suficiente observar que la Secretaría de Desarrollo Humano del Ayuntamiento, de la que es titular, operaba varias áreas clave de la estructura de gobierno local: desarrollo social, educación, cultura, deportes, desarrollo rural, participación ciudadana y hasta la coordinación con los programas federales y estatales.
Sin embargo, algo sucedió con el posicionamiento de su imagen y de su trabajo. Tal vez la gran cantidad de áreas por operar dispersaron los logros efectivos que, en los hechos, tiene la secretaria.
En opinión de algunos analistas de ‘la grilla’ altamirense, a Griselda Carrillo Reyes sólo le falta que se vuelva a meter de lleno a las tareas mediáticas para que su nombre comienza a sonar con fuerza una vez más.
Pero quienes llevan la delantera en la carrera por la nominación priista en tierras altamirenses, no son los únicos que aspiran a llegar al objetivo. Existe un contingente integrado por ex alcaldes que quieren recobrar los años de grandeza. Ellos son:
1.- Javier Gil Ortiz. El también ex diputado federal y empresario de altos vuelos quiere ocupar otra vez la presidencia municipal de Altamira, aunque hoy las condiciones pintan muy diferentes a las registradas en el sexenio geñista. Se antoja cuesta arriba su proyecto, pero tiene su ‘corazoncito’.
2.- Pedro Carrillo Estrada. Este gris personaje tuvo la suerte de ser alcalde sólo porque porta los apellidos de su hermano, Sergio Carrillo Estrada, quien sí era un hombre inteligente, honesto y trabajador. Del mecánico de la familia no se puede decir mucho, salvo que invadió y secó una laguna… además de que está confrontado con todos los ex alcaldes. Y así no se puede.
3. Juvenal Hernández Llanos. El hombre que maneja como punto de identidad un sombrero no deja de tener un interesante nivel de popularidad. No obstante, algunos lo ven más como un personaje que brinde respaldos a los prospectos de las nuevas generaciones.
¿Y Genaro de la Portilla? El ex alcalde ya tiene encarrilado a su hijo Esteban de la Portilla Flores hacia la candidatura tricolor a la diputación local por el Distrito 19, que comprende el sur de Altamira y el norte de Ciudad Madero.
Esa nominación es, prácticamente, un hecho, una vez que Esteban de la Portilla se consolidó como el suplente que sumó votos para la fórmula ganadora que encabezó Esdras Romero en la obtención de la diputación federal por el Séptimo Distrito.
Así las cosas, en Altamira, el joven legislador local Carlos González Toral, y la secretaria de Desarrollo Humano, Griselda Carrillo Reyes, son las figuras que atraen las cámaras y los reflectores en la carrera tricolor rumbo a la presidencia municipal que se disputará en 2016.




