Posiblemente obligados por el bajo presupuesto, tal vez porque ya se cansaron de gastar mucho y recibir poco, o porque en realidad es ese el plan trazado del entrenador, pero Correcaminos hoy no tiene figuras, no se armó con elementos de nombre, no sobresale nadie.
Independientemente de lo dicho, es una de las pocas veces que veo que arman el equipo bajo la idea que está en la cabeza del entrenador, a Ricardo Cadena le gusta el orden, pero también adora la mística explosiva en las líneas.
Ideó jugar con mucha velocidad al ataque y al defender también y por eso reunió un montón de tipos con nombre escaso, pero con hambre, necesidad de ser alguien y condiciones que le favorecen para jugar como quiere, cosa que no le daba el plantel anterior que era muy longevo, experimentado pero con dinámica escasa.
Al analizar la lista final pocos se atreverían a apostar a favor, genera muchas dudas, pero puede resultar, el equipo es una bomba, tiene algunos ingredientes de experiencia que pueden arropar a los jóvenes que son en este caso la dinamita.
Si se logra sincronizar bien la bomba naranja va a explotar a favor.
LOS DOS HIJOS
A los atletas de Tamaulipas y me imagino que también de varios estados del país les toca vivir esta situación; hay una diferencia muy marcada entre los que se invierte y apoya a un deportista que va a Olimpiada Nacional y uno que asiste a la Paralimpiada.
Los dos pueden tener algún tipo de carencia, pero sin duda alguna el que más la vive es el que ostenta alguna discapacidad.
La Delegación de Tamaulipas que asistió a la Olimpiada Nacional terminó en el lugar 18 del Medallero, los de la Paralimpiada cerraron en el 15.
Con todo y que ellos tienen que adaptarse a lo que hay, como entrenar con palos de escoba porque no tienen jabalinas, o viajar el mismo día de la competencia como le ocurrió al multimedallista de oro en el Evento Nacional para Deportistas Especiales Juan Daniel Rodríguez Mascorro.
Pasa como cuando alguien tiene dos hijos y con uno el papá sí tuvo las posibilidades para meterlo a una buena preparatoria, pero el otro no corrió con la misma suerte y tuvo que aprender por sí mismo las cosas.
El día del examen para la universidad resulta que el que no fue a la escuela es el que sacó mejor calificación.
Los dos hijos merecen tiempo, dinero y esfuerzo, los dos representan lo mismo y valen lo mismo.
@danielrios10




