CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- El niño de siete años, quien recibió un balazo en la cabeza en una persecución de un grupo armado que se registró en la frontera de Matamoros, murió ayer en un centro hospitalario de aquella localidad.
Una fuente de la Procuraduría General de Justicia del Estado, delegación Matamoros, que pidió el anonimato, aseguró que el deceso del menor ocurrió a las 12:25 horas.
Detalló que fue la Agencia Séptima del Ministerio Publico Investigador, a cargo de Alfredo Rodríguez González, quien se encargó de tomar conocimiento. Se inició la averiguación previa penal por homicidio contra quien resulte responsable.
El niño fue identificado como Kevin Medina y fue reclamado por su padre Baltazar Medina Urita.
Medina Urita tiempo atrás había prestado sus servicios al Supremo Tribunal de Justicia del Estado, como Secretario de Acuerdos, pero decidió quedar fuera de la institución
La tragedia que sufrieron se registró el mediodía del martes 30 de mayo cuando Kevin acompañaba a su papá y hermana de 13 años, en un coche que el señor manejaba.
Al andar por el poniente de la Ciudad apareció una camioneta Murano negra y en ella andaban hombres armados.
Los tripulantes al darse cuenta de la presencia de un convoy de militares dispararon contra ellos y una bala pegó en el menor. Fue llevado a un hospital para ser sometido a cirugía, pero 48 horas más tarde el niño pereció.
El Fiscal, una vez acabada la diligencia, ordenó a la policía federal haga las respectivas investigaciones.




