17 enero, 2026

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¡Que no te haga bobo Jacobo!

De Reojo

Es sorprendente, como de película surrealista de Buñuel o de Kafka, que a raíz de la muerte de un hombre que fue icono del poder político absoluto del régimen por más de tres décadas, el máximo representante de la televisora más grande de Iberoamérica, jilguero de los presidentes en turno, el anticomunista más aberrante que siempre justificaba la acción del poder por encima de acontecimientos que afectaban a la población de todo un país, ahora pase a ser una blanca e intachable paloma de la paz.

Ese símbolo llamado Jacobo Zabludovsky Kraveski dejó de existir a los 84 años de edad, cuando quiso- dicen algunos- reivindicarse como periodista en sus últimos 5 años de su existencia, realizando una labor apegada a los cánones de la profesión que ejerció durante más de 70 años, cosa totalmente contrastante con la que realizó durante su larga trayectoria en Televisa.

En un artículo publicado en la Revista Proceso en el 2014 se le describe perfectamente “Aparecía en medium shot con su ensayada sonrisa simpática, traje y corbata impecables y enjaretada su cabeza por un par de audífonos enormes que lo convertían en la caricatura de sí mismo”.

Pero el miedo que inspiraba no era por su apariencia, sino por la forma en que distorsionaba los hechos, siempre a favor del gobierno en turno. Se le tenía desconfianza y hasta temor por la manera de tergiversar los hechos haciendo creer diariamente a su audiencia que la realidad era así como él, “objetivo y veraz”.

El Maestro Vicente Leñero, se expresaban de esta forma acerca del más famoso periodista de Televisa: “Obsesionado en allegarse premios y merecimientos luego de haberse dedicado durante casi tres décadas a falsear la realidad político-social de México desde las pantallas de Televisa y en connivencia con el PRI, Jacobo Zabludovsky sigue apostando a la desmemoria histórica, aquella en la que busca desvanecer su papel en el golpe contra el Excélsior de Julio Scherer García”.

Dicen en el medio periodístico que “perro no come perro”, pero él fue el gran orquestador de la campaña contra el Excélsior de Julio Scherer García en 1976, cuando aquel era director de información de Televisa y conductor del noticiario 24 Horas.

Aunque nuestra sociedad padece de una amnesia profunda, todavía existimos testigos de la forma “leonina”, casi imperial en que dictaba las noticias. Entre muchas otras se recuerda la narración del bombardeo de la Moneda durante el golpe Militar en Chile eel 11 de septiembre de 1973, donde puso como lo peor el gobierno de Salvador Allende; el negarle los micrófonos a Cuauhtémoc Cárdenas en el 88; el hacer campañas de desinformación en torno al movimiento Zapatista en el 94; pero peor aún, ser cómplice del Estado Mexicano durante una de las etapas más sangrienta del México contemporáneo, como fue la persecución política desatada en la llamada “Guerra Sucia” de la década de los 70’s y parte de los 80’s, donde podía pasar cualquier cosa pero siempre “en beneficio de la patria y de la nación”.

Anticomunista hostil, siempre utilizando la palabra “comunista” como “el petate del muerto” para descalificar a los adversarios del régimen, construyó su imperio para deformar la realizad y hacer que la opinión pública mantuviera una actitud en contra de quienes manifestaban alguna diferencia con lo establecido.

Entre muchas otras tretas, Jacobo dio voz a su amigo Roberto Blanco Moheno que manoteaba y escupía “salíva purulenta” (decían algunos) desde la pantalla chica contra el Excélsior, ese “periódico comunistoide”, y envió a su reportero estrella Ricardo Rocha a dizque investigar la prefabricada invasión de fingidos ejidatarios a un fraccionamiento de la cooperativa Excélsior. “Pobrecitas víctimas”, se dolía el compasivo Rocha y crear un ambiente hostil en contra del diario en la opinión pública.

La muerte como el fuego trasforma, hace de los tiranos demócratas y al hombre más vil, lo convierte en un dechado de virtudes… pero no es nuestro interés de ciudadano juzgar al hombre, sino a la herramienta que fue durante muchos años utilizada para someter la voluntad de un pueblo, a un sistema político que fue asesino, autoritario y totalmente antidemocrático, por decir lo menos.

A lo mejor como persona fue un buen hijo, un buen padre o excelente abuelo, pero siempre se asomará la siniestra sobra de haber sido el representante del poder en turno, la voz de respaldo al régimen por la única empresa televisiva que acaparaba la atención de todos los mexicanos, la omnipotente Televisa.

Se le puede reconocer que tuvo destellos de profesional del periodismo con entrevistas tan sonadas como la que le hiciera a Salvador Dalí o el comandante Ernesto Che Guevara (como no serlo siendo el único periodista que tenía a disposición las cámaras de la única empresa entonces de Televisión).

Pero ¿Realmente fue tanto como un referente de ética y quehacer periodístico y hombre con autoridad moral para incluso llamarle “maestro”, como algunos compañeros del medio local le dicen?

Que nos perdonen pero lo dudamos muchísimo, tanto como los académicos y estudiantes de la Universidad de Veracruz, que le negaron hace tan solo algunos meses el Doctorado Honoris Causa por estas mismas consideraciones, pero eso algún día la historia lo señalará… bueno eso decimos nosotros… pero usted…¡Cómo ve?

La ojeadiita…

Hace dos meses, hartos de las condiciones de explotación, miles de jornaleros agrícolas de San Quintín, Baja California, iniciaron un paro de labores y bloqueos carreteros en demanda de inscripción al IMSS y un salario de 200 pesos diarios… Tras episodios de represión como el del 9 de mayo, que dejó 70 heridos, y la intervención de autoridades federales, parecía dar una salida, pero los patrones no ceden y las autoridades estatales y federales hacen como que la virgen les habla…

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