16 enero, 2026

16 enero, 2026

Evaluar para merecer

Polvo del camino

1.- En un hecho “atípico” el jefe de gobierno del DF Miguel Ángel Mancera exigió la renuncia de todos sus colaboradores. Lo anterior puede tener diversas lecturas pero lo más importante es que establece un ejemplo que otras administraciones debieran imitar, sobre todo el régimen federal donde sería harto saludable el despido de ciertos funcionarios que no sólo han puesto en vergüenza y ridículo a las instituciones, sino que las han ofendido sin excusa ni pretexto.

En el caso de la capital del país usted dirá que han existido fallas evidentes que dieron como resultado la derrota del PRD en las pasadas elecciones. Tiene razón en cuanto a que la ciudadanía manifestó su inconformidad aunque tampoco hay duda del trabajo sucio por parte del PRI y PAN. Ni cómo negar que partido que triunfa en el DF se gana el paraíso. Y en esas andan el tricolor y los azules, sobre todo para evitar que crezcan MORENA y López Obrador, los enemigos a vencer en el 018.

El asunto es que Mancera al exigir la renuncia de sus funcionarios está evaluando su trabajo, tal vez algunos salgan bien librados pero no es mucha ciencia imaginar que otros quedarán ¡out!. Se trata por una parte de atender el reclamo social y en otro sentido de darle rumbo y significado a la tarea política que al final de cuentas es el verdadero compromiso con las mayorías. Es aquí donde otros regímenes debieran hacer lo propio. Sería el principio para terminar con la vieja práctica de entregar el poder a grupos de interés por lo general ajenos al palpitar de la población. Es decir, si los gobernantes de cualquier nivel se atrevieran a evaluar el trabajo de sus colaboradores el beneficio sería directamente proporcional a la credibilidad pública.

En una democracia auténtica sería lo correcto. Es también aquí donde uno no entiende el hostigamiento hacia el magisterio que como sabemos, es el sector más sufrido de la administración y no solo por los sueldos de hambre que percibe sino por la tarea de educar la cual es moralmente irrenunciable. No se entiende tal presión digo, cuando el poder real se reparte entre una minoría que en ocasiones no rinde cuentas ni siquiera a sus jefes. ¿Quién evalúa, quién exige a la alta burocracia que cumpla su compromiso de cara a la sociedad?.

El supremo gobierno presume de modernidad a través de reformas que denigran el quehacer político y conspiran contra el patrimonio nacional pero ignora (o hace como que olvida), el avance en otros países donde la evaluación periódica es ley convertida en obligación o al revés que el orden de los factores no altera el producto. Allá la gente opina y decide, acá la obediencia y resignación mayoritaria son hijas del terror y el miedo. Es la diferencia, por ello importa que Miguel Ángel Mancera haya decidido bajar de la burbuja a sus funcionarios ubicándolos en el justo humano. No son dioses, como el poder hace creer a quienes lo usan y abusan de él, sino personitas que deben responder como los empleados públicos que son y viven de los contribuyentes. ¡Rájale!..

2.- Por supuesto que es lamentable el fallecimiento de Jacobo Zabludovsky. Sin duda fue un excelente periodista de admirable capacidad e inteligencia que por razones que sólo él entendió, siempre se colocó al servicio del poder. El sistema y la empresa para la que laboró y de la cual salió en forma no muy amigable sino al parecer todo lo contrario, (renunció en solidaridad con su hijo), lo ubicaron como referente de decisiones oficiales significativas. Ello no demerita su profesionalismo pero deja claro que su voz por muchos años fue la voz gubernamental sobre todo cuando se trató de criticar la inquietud social. Insisto, ello no disminuye su vocación del reportero que siempre se consideró y llevó con tanto orgullo, además de su cultura y amenas crónicas sobre el centro histórico de la ciudad de México que amaba con la misma pasión y nostalgia que este columnista. En esto sí coincidimos, al margen de situaciones políticas o ideológicas. Jacobo fue un personaje de su época, respetable y respetado. Recordéis que le tocó “destapar” a dos que tres candidatos a gobernar Tamaulipas, del PRI desde luego. Y viera que nunca le falló, sobre todo en los tiempos de Echeverría, López Portillo y De la Madrid.

 

SUCEDE QUE

El secretario de Educación estatal fue uno de los héroes de la victoria priista en Nuevo Laredo, eso dicen. Sin embargo apenas lo disfruta porque tiene enfrente protestas en diversos municipios, por supuesto contra la reforma que en otras regiones del país se ha convertido en detonante de insurgencia social. En efecto, por ahora la preocupación de Diódoro Guerra se localiza en el sur de la entidad pero observadores apuestan que podría extenderse hacia la frontera. En la semana ya se registraron paros de labores y los respectivos mítines y manifestaciones y seguramente no quedará sólo en esto sobre todo después del “garrotazo” que dio la Suprema Corte de Justicia a la CNTE. ¿Qué sigue?, ¿más violencia y represión?, digo, porque la resignación ya fue borrada del menú magisterial…Por otra parte, después de la lección de “el bronco” en Nuevo León, algunos congresos locales colocan sendos candados a los “independientes”. Los legisladores más bravos están en Chihuahua y Veracruz. En el primero exigen que los candidatos no hayan militado en ninguna organización ni hayan sido candidatos en los anteriores tres años. En el segundo de plano son condicionados a nunca haber participado en política. En este caso la sabiduría popular tiene razón: “el miedo no anda en…”. Y como en Tamaulipas no existe la oposición y el próximo año no habrá “broncos” ni para remedio, el PRI no tiene que preocuparse. Así que la representación popular de estos andurriales no será expuesta “al qué dirán” nacional.

Y hasta la próxima.

 

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