1.- Mientas el presidente Enrique Peña Nieto sigue viajando al exterior, con su comitiva e invitados en lujosos y millonarios aviones, y comparte con ellos los mejores y más caros hoteles y restaurantes, los ciudadanos le ayudamos con sus gastos pagando impuestos en cada taco, enchilada o tamal que nos comemos.
2.- Si existe la menor lógica política en el equipo de asesores de Peña Nieto, el sonorense Manilo Flavio Beltrones no tiene futuro político alguno. Sus ligas con Carlos Salinas, y su presencia en Lomas Taurinas el día del crimen de Colosio, y su plática privada con el 2º Aburto enseguida del crimen, son datos que el tiempo ha venido a convertir en críticas muy severas hacia el sonorense.
3.- Los cateos a residencias, los decomisos de droga, y las incautaciones de bienes a los delincuentes de la frontera, continúan con toda eficacia; pero la autoridad federal no informa sobre el destino de las armas, las joyas, el dinero y los bienes que se requisan. ¿Dónde está la tan pregonada transparencia?. ¿Por qué no se publica la lista de los bienes y valores que se recaudan en cada operativo?.
4.- El Lic. Ernesto P. Uruchurtu ha sido considerado el mejor regente de la ciudad de México, y gobernó la ciudad durante 18 años con una jornada de trabajo que comprendía de las 9:30 a las 15:00 y con 18:00 a 21:30 has. Los presidentes Adolfo Ruiz Cortines y Adolfo López Mateos trabajaron con horarios similares, y fue cuando el país funcionó mejor.
5.- Las anteriores consideraciones tienen relación con las extravagancias que están cometiendo algunos secretarios del gabinete estatal, que se quedan con sus oficinas hasta altas horas de la noche, y obligan al personal a que cumpla también dichos horarios tan solo por presumir que trabajan tanto como si fueran hormigas dementes o castores enloquecidos.
6.- La permanencia nocturna de los funcionarios en sus oficinas es perniciosa y negativa, porque despilfarran energía eléctrica, teléfono, papelería, equipo de cómputo, automóviles, gasolina, combustible y todo tipo de insumos, y su productividad resulta muy inferior a los gastos que realizan.
7.- Además, los funcionarios aprovechan los recursos del estado para «grillar» desde su despacho sobre sus proyectos personales , y reclutar clientela, afilar adeptos, trazar estrategias, planear acciones de «mano negra» y, en general, toda clase de movimientos y jugadas políticas para su beneficio personal.
8.- Así como en un partido de futbol no cuentan los 90 minutos de juego, sino los goles, también en la administración pública no cuenta el tiempo que un individuo permanezca aplastándose las «pompis» en el sillón de su despacho, sino los aciertos y la calidad del trabajo que desempeñe.
9.- Sería terrible para tamaulipas que todos los funcionarios tontos trabajaran más de 8 horas diarias, porque cometerían más tonterías. El Estado necesita resultados pero los excesos de funcionarios que intentan fabricarse una imagen de esforzados y laboriosos, nada tienen que ver con la eficacia, y sólo son caprichos pasajeros que se desvanecen de inmediato, aunque no dejan de hacer daño y provocar graves erogaciones al Gobierno. Es urgente que alguien fumigue enseguida a estas hormigas alborotadas y dementes.




