Cuando se dibuja la vida se trazan los caminos de la amistad. Recorrer caminos en la fronda, en la vera del río, en un encuentro con la naturaleza humana que crea los lazos de amistad. Los caminos son anchos y ajenos decia Puskin, porque son de todos, pero no todos recorren los caminos de la voluntad de hermanarse con la vida, con el sentido de la existencia, porque los caminos se construyen los lazos de amistad. Construir un camino no es una cosa facial. Hay una voluntad y una fuerza interior que hace que las personas construyan caminos en los linderos de su existencia. Los caminos pueden ser aéreos porque el viento trae las voces de otros amigos, pero los caminos en la tierra son los que se hacen con el trabajo, con la emoción diaria que conmueve a la existencia. Don Antonio Rodríguez Mejía fue el ingeniero de su propio destino parafraseando al poeta. Los caminos del aire que traen y llevan las voces de otros muchos amigos. Pero son los caminos de la tierra los que nos llevan o nos acercan a lo entrañable, a la condición de amar a los semejantes, de ser familia, de ser manos y pensamiento.
Don Antonio Rodríguez Mejía es un ejemplo de que los caminos de la vida son los que alegran el corazón, los que conmueven, los que son aliento a veces contra marea pero con una decisión de ser, de cultivar los que la tierra dio, de compartir lo que el trabajo dio. La amistad así, es un trabajo de un esfuerzo que sólo puede ser medido por el tiempo. Este tiempo que puede ser un instante, un soplo de vida. Un respiro de corazón. Trabajo en Victoria, aquí fraguó su fortuna, hizo de esta ciudad la ciudad de su corazón en cada trazo, en cada ejecución y mano de obra.
Ayer se rindió un justo homenaje a este hombre que compartió su mesa con los ricos y los pobres, que dignificó a una iniciativa privada con objetivos de vida, sin metas de lucro y compromiso social. Se integró a una comunidad que le dio prosperidad y recogió sus frutos sin pedirlos. Cultivo amistades, hizo amigos que multiplicaron su vida. Por eso hoy se le recuerda, en un dibujo que hicieron sus amigos de este ciudadano de ejemplar. Alegra sí, que el jefe de la comuna, Alejandro Etienne, haya propuesto con su cabildo, este homenaje al ciudadano, Antonio Rodríguez Mejía.




