En años recientes se hizo muy frecuente que en calles concurridas del primer cuadro de Tampico algunas personas instalarán a mesas en las que se promovía “El Juego de la Bolita”, cuya trama consistía en que los peatones participantes, ante el atractivo de duplicar sus apuestas, adivinaran bajo qué vaso estaba
la pieza. El operador del juego, obviamente preparado en la prestidigitación, por lo común facilitaba que el concursante ganara en la primera ronda para que siguiera participando. Pero finalmente la mesa ganaba todo. Esto, guardadas las proporciones, se aplica también en política. Como es del dominio público, el año próximo habrá en Tamaulipas comicios para elegir a 43 alcaldes de otros tantos municipios, lo que conlleva el acceso a la función pública de nuevos regidores y síndicos que complementan las planillas respectivas. Es un proceso que generalmente despierta mucho más interés y participación ciudadana que las elecciones federales intermedias como la que acaba de pasar. Allí hay muchas tajadas de un pastel a repartir.
En el caso de Tampico, los antecedentes históricos demuestran que desde hace más de dos décadas se convirtió en una de las plazas electoralmente más competidas y donde la alternancia al frente del gobierno de la ciudad se ha dado entre el PRI y el PAN. En el 2000, DIEGO ALONSO HINOJOSA, un empresario del ramo aduanal sorprendió a propios y extraños al derrotar en las urnas, bajo la bandera blanquiazul, a un ícono del priísmo local, ÁLVARO GARZA CANTÚ. Y allí se iniciaría una serie de relevos entre una y otra fuerza política que aún perdura hasta nuestros días. Baste recordar que la anterior administración municipal la ganó Acción Nacional apoyando a la maestra MAGDALENA PERAZA GUERRA, mientras que actualmente despacha en la casona de la calle Colón el priísta GUSTAVO TORRES SALINAS. El panista GERMÁN PACHECO nos representa en la Cámara de Diputados pero pronto hará lo mismo la priísta MERCEDES DEL CARMEN GUILLÉN VICENTE.
Pero volvamos al juego de la bolita. El Partido Revolucionario Institucional parece apostarle a ese entretenimiento para que la ciudadanía porteña trate de adivinar dónde se esconde la esferita que significa el gane. Expliquémonos.
No bien pasó la jornada del siete de junio, cuando varios aspirantes priístas a gobernar la tierra de las jaibas, presuntamente recibieron del alto mando la autorización para moverse en busca de la ansiada silla del segundo piso del palacio municipal. Así, el actual presidente del comité municipal del partido, SERGIO VILLARREAL BRICTSON, ha empezado a proyectar su imagen a través de diversos medios de comunicación so pretexto de informar sobre los preparativos que se hacen para enfrentar el reto del 2016. Se dice que en sus pláticas privadas, se adjudica gran parte del éxito que se obtuvo hace un mes y que tiene la promesa de que será el próximo jefe edilicio. Lógicamente, tiene autorización para placearse, aunque resulta dudoso que le hayan hecho tal ofrecimiento.
Luego tenemos al diputado local EDUARDO HERNÁNDEZ CHAVARRÍA, que en su currícula tiene el haber sido dirigente local de la CNOP y del propio comité directivo del PRI, además de que es presidente estatal de la Fundación “Colosio” y preside una importante comisión en la legislatura del estado. Como no tiene muchos nexos con los grupos políticos tradicionales, hay quienes lo consideran como un “independiente” dentro del partido que no está sujeto
a viejos intereses. Evidentemente también se tolera su promoción personal.
Pero en la estratagema tricolor de esconder la bolita, ahora nuevamente aparece en escena MAGDALENA PERAZA GUERRA, quien retornó a la Secretaría de Desarrollo Social en Tamaulipas, aunque en esta ocasión como operadora de los programas en el sur de Tamaulipas, precisamente donde le interesa actuar, ¿Es casualidad? Se necesitaría ser niño de pecho para ignorar que se trata de un movimiento político bien meditado y que tiende a facilitar a la maestra su interacción con la sociedad tampiqueña sin depender administrativamente de ninguna autoridad local, lo que no implica brincar trancas y seguramente ella, con su sabiduría política lo entiende a la perfección. Pero está también dentro del juego el gerente de la COMAPA en la zona conurbada, FRANCISCO BOLADO LAURENTS, quien según los sondeos, encabeza por hoy las preferencias dentro del partido y cuenta con simpatías nada despreciables dentro de la sociedad civil, incluyendo segmentos panistas.
Todo esto no hace sino confirmar el juego de vasos para encubrir la bolita. Y ello es explicable. En primer lugar, apuntar el dedo desde ahora a favor de determinado prospecto, sería exponerlo a ser blanco de ataques como un objetivo preciso y a poco menos de un año de la elección, podría resultar hecho talco por los impactos dirigidos desde dentro y fuera del partido. Por otro lado, en política nunca se deben soslayar los cambios bruscos de las circunstancias. Todo puede pasar para una inesperada alteración de los escenarios que rompería con esquemas previamente diseñados. Siempre hay que tener un plan “b” y hasta un plan “c”. Los priístas tiene bien claro eso. Y más cuando no se descarta que las decisiones se tomen mayoritariamente en la capital de la república.
El alto mando tricolor en Tamaulipas ha optado, como por lo demás no sería la primera vez, en esconder la bolita que tendría marcado el nombre de su “gallo” para suceder a GUSTAVO TORRES SALINAS. En los próximos meses, los tampiqueños estarán tratando de adivinar dónde se oculta la pequeña esfera del gane.
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