Es una noticia negativa. Y al mismo tiempo, es una información positiva.
Me refiero al anuncio que ayer hizo público la Secretaría de Educación en Tamaulipas, en el cual se informó que se descontó alrededor de 8 millones de pesos en el ciclo escolar que agoniza, a profesores que no asistieron a impartir clases.
¿Por qué la dualidad de lo malo y lo bueno en lo anterior?
Malo, porque esa cifra significa que unos más o unos menos, cerca de 3 mil mentores no acudieron, sin tener una causa justificada, a cumplir su responsabilidad, tomando en cuenta su salario promedio y que sólo hayan dejado de asistir un día.
¿Le parecen muchos maestros faltistas?
Sí. Tres mil es una cifra virtual inquietante, hasta que acudimos a las estadísticas y nos enteramos que la población magisterial global en Tamaulipas, supera los 40 mil trabajadores de la enseñanza. En números fríos, lo anterior significa que poco menos del 8 por ciento es el bloque que no cumplió su tarea una mañana o una tarde. Por qué, en realidad poco importa ahora.
Lo que importa o debe importar, es que por lo menos 9 de cada 10 maestros en el Estado se pararon día tras día del curso escolar frente a sus grupos e hicieron su parte en la formación académica de niños y jóvenes. No es una cifra trivial, porque marca la enorme, abismal diferencia, entre lo que sucede en Tamaulipas y lo que pasa en otros estados del país.
Para comprobar la distancia entre nuestra patria chica y otras latitudes nacionales, sólo haga una pequeña comparación, que en conjunto no siempre son tan odiosas como asienta una vieja frase popular.
Juzgue usted: En los estados de Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Zacatecas, Michoacán y en buena parte de Sonora, el porcentaje de trabajo de los maestros es igual, ¡pero al revés!
En esos rincones de Dios, son 9 de cada 10 profesores los que no acuden a sus centros escolares a devengar el sueldo que les pagan por participar en marchas, mítines, bloqueos de calles, tomas de edificios y agresiones a la población y hasta de sus propios compañeros. Dicho de otra forma, 1 de cada 10 asiste a cumplir su trabajo.
Ciertamente no es una medalla al mérito que en nuestra entidad 3 mil mentores no hayan ido a su salón de clases un día de los 200 que marca el lapso laboral, pero eso es nada frente a la demencial conducta de los sedicentes maestros de los otros estados mencionados, que han tirado a la basura ciclos completos y han hecho pedazos la economía de los lugares que pisan, hasta convertirse en una pesadilla de la cual no es posible despertar hasta ahora.
Por eso, si me permite y a riesgo de que me califiquen de chauvinista regional, les dedico un aplauso y un reconocimiento a los paisanos maestros cumplidos, responsables y dedicados que hicieron posible una vez más que Tamaulipas sea una referencia de cumplimiento magisterial.
Y ojo: a pesar de su nefasta dirigencia sindical…
LA TORMENTA QUE VIENE
El fuego “amigo” empezó ya a hacerse más evidente en torno al escenario electoral que se vivirá en el 2016. Los ataques bajo la mesa y algunos por encima de la misma, dejaron de ser la excepción y se enfilan a convertirse en la constante.
Ayer, llamó la atención en forma poderosa una nota en un diario de Tampico, desplegada como principal –la de ocho se dice en el argot periodístico– para criticar parte del trabajo del alcalde de Victoria, Alejandro Etienne.
¿La nota principal?… ¿en un medio de Tampico?
No. No encuentro una explicación profesional. La única que se ve y eso es lo preocupante, es la de índole política.
Vienen tiempos de tormenta para todos. Eso es lo único claro…
Twitter: @LABERINTOS_HOY




