SANTA CRUZ DE LA SIERRA, Bolivia.- El Papa Francisco celebró su primera eucaristía en una plaza del centro de Santa Cruz de la Sierra, en el oriente boliviano, ante una multitud que se extendía por varios kilómetros hacia las principales avenidas.
El Pontífice arremetió contra la cultura del descarte y del consumo, en la que es la tercera multitudinaria campal de su gira por Sudamérica, a lo largo de la cual ya ha pedido atender las necesidades de los pobres y proteger el medio ambiente.
«Jesús nos sigue diciendo en esta plaza: ‘Sí, basta de descartes'», clamó el Papa argentino en la inmensa plaza de Cristo Redentor.
«`Existe hoy una lógica que busca transformar todo en objeto de cambio, todo en objeto de consumo, todo negociable».
Francisco llegó a la plaza en su Papamóvil abierto por un callejón humano de gente que le saludaba y agitaba pañuelos y banderas desde la casa del cardenal Julio Terrazas, donde pasó la noche.
Cientos de fieles llegaron de Argentina, Brasil y Colombia.
«El Papa es argentino y lo venimos a ver, queremos hacerle sentir como en casa, le pedimos por la unidad de nuestros países», dijo Emilio Domesan, un estudiante argentino de ingeniería junto a varios de sus compatriotas.
Samu Méndez, de 34 años, viajó por dos días desde la amazonia boliviana para conocer al Pontífice.
«Queremos que interceda por todos nosotros para tener buena salud y el gobierno mejore el presupuesto sanitario», dijo.
Francisco aterrizó ayer en El Alto, Bolivia, el segundo de tres países sudamericanos que recorrerá esta semana. El otro es Paraguay.
El Pontífice conmovió hasta las lágrimas a las personas que lo esperaron la víspera por horas bajo el frío invernal en La Paz.
El Gobierno declaró feriado para permitir que los fieles concurran a la celebración en un altar que ha sido tallado en madera roble por indígenas del pueblo chiquitano, una etnia del oriente.
En Santa Cruz, en el oriente del país, se hospedó en la casa del cardenal Julio Terrazas, con quien esperaba desayunar antes de trasladarse en el Papamóvil hasta la plaza del Cristo Redentor.
Muy delicado de salud, Terrazas pidió dejar la clínica donde se encontraba bajo tratamiento de diálisis, para recibir y compartir con Francisco.




