19 diciembre, 2025

19 diciembre, 2025

Cuidado con los créditos bancarios: podría pagar el doble

Los usuarios de servicios financieros pagan créditos cada vez más caros y son las familias generalmente las más afectadas

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- Tenga cuidado si piensa tramitar un crédito bancario. Contratarlo se puede convertir, al pagarlo, en una tragedia económica.

Si el endeudamiento en Tamaulipas ha crecido en los últimos años, el costo del dinero lo hace aún más.  Los usuarios de servicios financieros pagan créditos cada vez más caros y son las familias generalmente las más afectadas.

De 2012 a la fecha, los créditos personales pasaron de  159 mil a más de 200 mil y una deuda total 6,483 millones de pesos; lo que significa un aumento de 3 mil 151 millones de pesos pues en 2012, el saldo era de 3,332 millones de pesos. Banorte, Santander, Banamex, BBVA Bancomer, Inbursa y HSBC concentran casi el 90% del financiamiento que se otorga en Tamaulipas.

Lo que está detrás de este aumento es además de una combinación de menos ingreso disponible, un deterioro en la calidad del empleo y más gastos asociados al costo de la vida; es el costo del dinero.

El dinero más caro es el que no se tiene, y para saber cuánto nos cuesta el dinero que pedimos prestado, además de la Tasa de Interés, está el Costo Anual Total, también conocido como el CAT.

El CAT  es un indicador que nos ayuda a comparar el costo de los créditos, debido a que está integrado además de la tasa de interés que nos cobraría la institución financiera, por las comisiones que se adicionan al costo, tales como: comisión de apertura, gastos de investigación e incluso seguros (vida, daños), todo depende del tipo de crédito que se esté adquiriendo.

Por ejemplo, si una persona contrata un crédito personal por 20 mil pesos a 18 meses, la Tasa de Interés más alta la cobra Crediamigo con un 80.30% y un CAT de 120.3% lo que significa que sus pagos quincenales serían de 1,071% y al final del crédito pagaría 37 mil, 054. El préstamo más barato lo ofrecería IXE con una Tasa de Interés de 24%, un CAT de 28.8% y un abono quincenal de 787.56 pesos y terminaría pagando 24 mil 524 pesos al final del crédito.

En Banco Azteca pedir 5 mil pesos a 52 semanas, implicaría pagar una Tasa Anualizada de 46.6% y un CAT de 123.4% y terminará pagando 7,696 pesos.

Ocurre lo mismo en la compra de casas o de automóviles.

En la compra de una casa de 450 mil pesos, con un enganche del 5% es decir de 22 mil 500 pesos, el pago inicial será de 61 mil pesos, con una mensualidad de 5,906 pesos.

Para un crédito así hay que comprobar ingresos por más de 14 mil pesos. Ya con una tasa de interés de 11% y un CAT de 13%, al final del crédito el pago total sería de 736 mil, 569 pesos.

En Tamaulipas, los clientes de las instituciones financieras han preferido acceder a créditos hipotecarios por encima del crédito para comprar un auto, según reportes de las autoridades y las instituciones bancarias.

En sólo 2 años, el endeudamiento hipotecario de las familias tamaulipecas con la banca comercial, se elevó en más de 2 mil 827 millones de pesos y supera ya los 10 mil 279 millones de pesos, cifra sin precedentes en la historia económica del Estado según un reporte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores.

Asimismo,  si una persona quiere comprar un auto con valor de 191 mil pesos (Chevrolet Aveo), la opción más barata será HSBC pues le cobraría un desembolso inicial de 68 mil pesos, mensualidades de 5,528 a una tasa de interés del 10.40% y un CAT de 13.2%. Al final terminaría pagando 195,463 pesos con un seguro de 21 mil 821 pesos.

La opción más cara sería Banorte pues el pago inicial si bien sería menor de 55 mil 292 pesos, el pago mensual sería de 6,276 pesos, con una Tasa de Interés de 12.90% y un CAT de 15.7%. Al final, el auto de 191 mil pesos saldría en casi 226 mil pesos y un segundo de 40,787 pesos.

En sólo 2 años, el endeudamiento de los tamaulipecos con la banca comercial en créditos automotrices ha crecido en caso un 40 por ciento según la información de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores mientras que la cantidad de créditos otorgados apenas ha crecido en un 17.2 por ciento.

La información disponible revela que en 2012, las 23 instituciones financieras que operan en la entidad habían colocado créditos por un monto de 454 millones de pesos, mientras que en este año, la cifra supera los 634 millones de pesos, casi 180 millones de pesos más.

En el caso de una Tarjeta de Crédito, la opción más barata es la de IXE  pues solicita 10 mil pesos de ingresos comprobables y cobra una Tasa de Interés Promedio de 18.99% y un CAT sin IVA de 20.7%. Bancomer cobra una Tasa de Interés promedio de 45.35% y un CAT de 56.1; American Express aplica una Tasa de Interés de 39.47% y un CAT de 47.5%.

En los últimos 2 años, los bancos en Tamaulipas colocaron más de 130 mil nuevas tarjetas de crédito a sus clientes.

La información conjunta de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores que el año pasado inició el Estado con 689 mil 801 contratos de tarjetas de crédito en el estado, mientras que en 2015 había ya más de 818 mil.

De acuerdo con el Banco de México las tarjetas con límite de crédito hasta 4,500 pesos representaron el 9.1 por ciento del número total de tarjetas “Clásicas”, pero solamente recibieron el 1.5 por ciento del saldo total del crédito dirigido a este tipo de tarjetas; en contraste, las tarjetas clásicas con un límite de crédito superior a 15 mil pesos representaron el 52.2 por ciento del número de tarjetas “Clásicas” pero concentraron el 81.4 por ciento de la cartera total absorbida por este tipo de tarjetas.

Según la información del Banco de México, la Condusef, y los propios Bancos, en el rubro de las  Tarjetas Clásicas, la que tiene el CAT más bajo es: Banorte Fácil de Banorte, con un CAT sin IVA de 18.1%; en tanto el CAT más alto lo tiene Consubanco con el producto denominado Consutarjeta Inicial con 105.90% sin IVA.

La tarjeta de crédito es uno de los instrumentos financieros más utilizados en México, sin embargo, solamente 44% de los tarjetahabientes utiliza el plástico en condiciones óptimas (sin tener que pagar intereses), ya que liquidan el total de su adeudo.

 

¿Qué pasa si no puedo pagar un préstamo?

Dejar de pagar un préstamo, sea hipotecario o personal, le puede acarrear graves problemas. En la gestión de cualquier presupuesto, el pago puntual de las deudas tiene que tener prioridad sobre los demás gastos. Nunca tome la decisión de dejar de pagar un préstamo como solución a un problema económico, porque lejos de ser una solución, será el comienzo de problemas mucho peores.

Si usted sufre un cambio en su situación económica que realmente hace imposible el cumplimiento de sus obligaciones, lo mejor es acercarse a su banco o caja para comunicarles el problema antes del vencimiento del pago. Siempre es más recomendable anticiparse al problema que esperar a que se lo reclamen. No tenga vergüenza en acudir a su oficina para exponerles su problema y pedir ayuda. Cualquiera se puede encontrar con dificultades económicas en un momento determinado y las entidades de crédito prefieren cobrar, aunque sea con retraso, que tener un cliente moroso y verse obligadas a iniciar reclamaciones judiciales. Encontrar una solución beneficia a ambas partes.

Es muy posible que su acreedor le proponga alguna medida como por ejemplo refinanciar la deuda, establecer un plazo más largo para que la cuota a pagar sea inferior, o incluso la concesión de un período de carencia, durante el cual sólo tendría que pagar los intereses. Estos son ejemplos de posibles soluciones que le podrían ayudar a pasar malas rachas, pero tenga en cuenta que normalmente significan que a lo largo la deuda le resulta más cara. Aún así, siempre será mejor que simplemente dejar de pagar.

¿Qué pasa si simplemente deja de pagar?

Con la primera cuota que deja de pagar, el banco le va a aplicar intereses de demora, cuyo tipo suele ser muy superior a de los intereses ordinarios. El banco también podrá cobrar una comisión muy elevada por reclamación de cuotas impagadas. Estos intereses y comisiones se van acumulando a la deuda original de forma que con cada día que pase usted va a deber más dinero.

La institución seguirá reclamando el pago durante un plazo de tiempo. A partir del tercer impago puede iniciar una reclamación judicial, aunque normalmente dejan pasar hasta seis meses, (recuerde que mientras tanto su deuda va creciendo cada vez más). Finalizado este plazo lo que pasa dependerá del tipo de préstamo que tiene y de los bienes que posee.

Si se trata de un préstamo hipotecario sobre su vivienda u otro inmueble, la entidad solicitará a un juez la ejecución de la hipoteca. Tendrá otro plazo de más o menos un año para poder saldar la deuda (que ya será considerablemente mayor que al principio), pero si no lo hace se subastará su casa y usted tendrá que abandonarla, perdiendo cualquier derecho como propietario. Si no se consigue subastar la vivienda por el importe total debido al banco, más gastos, usted, aún después de perder su casa, seguirá teniendo una deuda con el banco y éste podrá exigir el pago a sus avalistas o embargar sus otros bienes.

Hable con su banco. Estos prefieren cobrar, aunque sea con retraso, que tener que iniciar reclamaciones jurídicas.

Si se trata de un préstamo personal, no crea que se libra. Al contratar un préstamo personal (préstamo de consumo) usted pone de garantía la totalidad de sus bienes presentes y futuros. Ante una situación de impago prolongado el banco podría conseguir que un juez embargue estos bienes, que incluyen su vivienda, su coche, sus cuentas bancarias, parte de su nómina o pensión, etc. – todo lo necesario para saldar la deuda.

Si usted ha dado la garantía adicional de uno o más avalistas, estas personas tienen que responder también de forma solidaria de todas sus deudas pendientes. Es decir, si usted no paga y no tiene bienes para embargar el banco puede exigir a sus avalistas que paguen su deuda o también embargar sus bienes.

Por supuesto, no pagar un préstamo también supondrá que incluyan sus datos en el odioso Buró de Crédito, consultado por todas las empresas de crédito, lo que dificultará o imposibilitará la obtención de financiación en el futuro.

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