Desde la aparición de los Hooligans, Barra Bravas y Ultras en el fútbol mundial, ir a un estadio de fútbol, en diferentes ciudades y países, se ha vuelto un calvario para las familias, hombres, mujeres y niños que quieren ir a ver un espectáculo deportivo ya lo tienen que pensar dos veces, sobre todo cuando quieren viajar a otro lugar para alentar al equipo de sus amores.
Y nosotros los mexicanos, tendemos mucho a imitar todo, cosas buenas y sobre todo malas, en varios sentidos, no sólo en esto.
Hace pocos días veía en Facebook una publicación de un victorense que mostraba imágenes de violencia ocurrida en el estadio Alfonso Lastras de San Luis donde la porra de ese equipo atacó el autobús de los aficionados de Leones Negros, «Siempre que vamos nosotros es lo mismo, ¿Hasta cuando van a hacer algo?» escribió el joven en su muro.
Leer eso me dio gusto, imaginé que si están cansados de ese tipo de cosas difícilmente pasarían aquí, pero ¡Oh sorpresa!, en el partido del miércoles donde Correcaminos perdió con Rayados en la Copa MX, se suscitaron hechos lamentables de agresiones entre los grupos de animación de cada equipo y no paró la cosa ahí, participaron elementos de seguridad, quienes incluso se fueron sobre compañeros de los medios de comunicación.
Antes del partido saludé a tres amigas, asistieron al estadio con playeras de Rayados, angustiadas me contaron que desde su auto hasta la entrada del Marte vivieron un tormento, pues las agredían verbalmente por irle al equipo rival, les gritaban lo que a María Magdalena, o como le dicen a los porteros cuando despejan desde la meta.
Transcurrió el encuentro donde Rayados fue claramente superior a Correcaminos, situación natural entre un equipo de Primera que utilizó un alto porcentaje de jugadores titulares y un cuadro de Ascenso, las distancias son eternas.
Luego de acudir a la sala de prensa para escuchar las declaraciones de Mohamed y Cadena, me dirigía hacia la salida del estadio, en eso aprecié luces de sirenas y me detuve a observar, una señora que estaba ahí me comentó «Fueron los mismos de siempre, agredieron a los chavos de Monterrey, luego nosotros viajamos y nos quieren atacar por ir de aquí para allá, no se vale».
No sé quién inició, si los de Monterrey o los de Correcaminos, pero la camioneta en la que viajaron los aficionados visitantes terminó muy lastimada.
Me comentan que cuando acudieron los elementos de seguridad, sin investigar lo que había ocurrido previamente, agarraron con lujo de violencia a quienes iban llegando a ver su camioneta (los de Rayados), e incluso hicieron lo mismo con un periodista que documentaba lo sucedido y otro que se acercó para indicar que en realidad se trataba de un trabajador de los medios de comunicación.
Es una tristeza que ya no se pueda tener tranquilidad ni para ir a un estadio de fútbol, como aficionado o a trabajar.
La lucha deportiva debe ser dentro de la cancha, la de afuera no debe existir.
@danielrios10




