CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- De cien madres tamaulipecas, sólo 20 de ellas alimentan con leche materna al recién nacido durante los primeros seis meses o hasta el primer año de vida del bebé, lo que es considerado como un problema de salud pública.
En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia, María de Jesús Martínez Escobar, directora de Infancia y Adolescencia, dijo en entrevista que en Tamaulipas al igual que en otras entidades del país, amamantar a los hijos ha caído en desuso considerablemente.
Entre las primeras causas se identifica la propensión del mismo personal de salud en los hospitales a recomendar la leche en polvo y a que las madres regresan a trabajar casi inmediatamente después del parto.
Agregó que las industrias dedicadas a producir y vender fórmulas lácteas no pierden su tiempo; se han abocado a ir con médicos y enfermeras a promover e incluso a regalar los primeros botes de leche para las mamás en los hospitales públicos principalmente, y que son gancho para que las madres después la compren.
Hoy en día, de los 19 hospitales con que cuenta la Secretaría de Salud en el Estado, sólo cuatro están en el proceso de certificación para el no ingreso de biberones ni uso de leche en polvo.
Estos cuatro hospitales son los de las jurisdicciones sanitarias de Reynosa, Victoria, Madero y Tampico, que es donde nace el mayor porcentaje de niños.
En todos los hospitales del sector salud nacen al año unos 58 mil niños, de los cuales el 80 por ciento es amamantado con leche materna los primeros días, ya que las madres abandonan esta práctica por factores laborales, principalmente.
La funcionaria dijo que la incorporación masiva de las mujeres al mercado de trabajo influye negativamente, así como la nula respuesta de los patrones a respetar la ley laboral que establece tiempo libre para que las trabajadoras amamanten a sus hijos y el establecimiento de lactarios dentro de las empresas.
Dijo que las líneas de acción para hacer que las madres retomen esta saludable práctica, es suspender totalmente el ingreso de biberones y fórmulas lácteas en los hospitales, con el fin de que el recién nacido sea alimentado exclusivamente con leche materna.
Los beneficios de la leche materna son innumerables, tanto para el bebé como para la madre, pero el más importante es el desarrollo de un lazo afectivo entre ambos.
Incluso señaló que la falta de amamantamiento ha ocasionado una generación de jóvenes con vidas muy conflictivas.
“Es un vínculo importante al momento en el que niño es amamantado por su madre, genera apego y sentido de pertenencia por esa respuesta a una necesidad que tiene ese bebé”, expresó.
Sólo en casos extremos de madres enfermas bajo tratamientos de quimioterapia o de psicotrópicos, así como con VIH Sida, no es posible dar leche materna, pero en la mayoría de las veces hay que alimentar al bebé de esta manera, explicó.
El trabajo para recuperar esta práctica en hospitales será arduo ya que dijo, hubo una estrategia hace dos décadas que se fue relajando por falta de interés y supervisión y debe ser rescatada.
Otro frente son los Centros de Desarrollo Infantil, que por comodidad exigen a las madres llevar leche en polvo, lo cual se va a prohibir y por el contrario se promoverá que los CENDIS cuenten obligadamente con refrigeradores para guardar la leche materna y con ella alimentar a los bebés bajo su cuidado.




