18 enero, 2026

18 enero, 2026

El shock del futuro maestro

Diálogos Pedagógicos

Es un orgullo para Diálogos Pedagógicos recibir al Doctor en Letras, Leyes y Ciencia y “El futurólogo más famoso del mundo “, como lo definió muy acertadamente “The Financial Times”, ALVIN TOFFLER. Autor de libros tan impactantes como: “La Tercera Ola”, “El Shock del futuro”, “La Creación de una nueva Civilización”, por mencionar algunos de ellos. Sea usted bienvenido y espero que se sienta como en su casa.

A. TOFFLER: Agradecido soy por esta singular recepción, lo cual correspondo poniéndome a sus órdenes, para hablar sobre la educación del futuro y cómo impactará a los niños y jóvenes del siglo XXI. Muchas Gracias.

MAESTRO: Todos sabemos que en la temeraria y veloz carrera para descubrir si existe vida en algún planeta de nuestra galaxia, se invierte una enorme cantidad de recursos, sobre todo en tecnología. Este intento ha causado pérdidas de seres humanos y equipos. En educación, ante la apatía de la sociedad, pregunto: ¿Tendremos que padecer un shock del futuro? o ¿Lograremos un aterrizaje suave y placentero?

A. TOFFLER: Lo que ocurre actualmente con la educación, incluso en nuestros mejores colegios e institutos, es lamentablemente anacrónico. Los padres confían en la educación para preparar a sus hijos para la vida del futuro. Los maestros advierten que la falta de educación destruirá las oportunidades del niño en el mundo de mañana. Las instancias gubernamentales, las iglesias y los grandes medios de difusión exhortan a los jóvenes para que sigan estudiando he insisten en que hoy más que nunca, el futuro de cada cual depende casi explosivamente de su educación.

Sin embargo, a pesar de toda esta retórica acerca del futuro, nuestras escuelas miran hacia atrás, hacia un sistema moribundo, más que hacía a delante, donde está surgiendo la nueva sociedad. Todas sus enormes energías tienden a seguir formando al “hombre industrial”, un hombre preparado para sobrevivir en un sistema que morirá antes que él.

Para contribuir a evitar “el shock del futuro”, debemos crear un sistema de educación acorde con la sociedad de la información y la comunicación. Y para conseguirlo debemos de buscar nuestros objetivos y métodos en el futuro, no en el pasado.

MAESTRO: Todos sabemos que cada sociedad (Agrícola, Industrial y de la Información y el Conocimiento), ha tenido y tiene su propia visión de su pasado, presente y futuro. Ante un cambio, esta actitud temporal por obvias razones, produce un comportamiento social irremediablemente modificado, reflejándose claramente en la manera como esa sociedad prepara a sus niños y jóvenes. Mi interrogante es: ¿Podría señalarnos su percepción si esta sociedad del siglo XXI cumple con ese propósito?

A. TOFFLER: En las sociedades estancadas, apáticas, aletargadas, el pasado se introduce en el presente y se repite en el futuro. En una sociedad de esta clase, la manera más sensata de preparar a un niño es armarlo con los conocimientos del pasado, creyendo que éstos serán exactamente los mismos que se necesitan en el futuro. “La sabiduría está en los antiguos” dice la biblia.

Por esto, el padre transmitía a su hijo toda suerte de técnicas prácticas, junto con una escala de valores claramente definida y completamente tradicional.

La era mecánica dio al traste con todo esto pues la industria requería una nueva clase de hombres. Exigía conocimientos que ni la familia ni la iglesia, podían proporcionar por si solas. Obligaba un cambio en el sistema de valores. La educación en masa fue la ingeniosa máquina construida para producir la clase de adultos que necesitaba. El problema era extraordinariamente complejo: ¿Cómo pre adaptar a los niños para un mundo nuevo, un mundo de tareas reiterativas de puertas adentro, de humo de ruidos y de máquinas, un mundo en el que el tiempo no era regulado por el ciclo solar y lunar, sino por el reloj y la sirena de la fábrica?
La solución fue la creación de un sistema docente, que en su misma estructura simulase este nuevo mundo. Este sistema no surgió instantáneamente. Incluso hoy conserva aún elementos retrógrados de la sociedad industrial.

MAESTRO: Doctor, no hay ninguna duda que hoy día, los atributos más valiosos de la era industrial, se han convertido en obstáculos. Los sistemas tecnológicos de mañana no requerirán de millones de hombres ligeramente instruidos capaces de trabajar al unísono, en tareas infinitamente repetitivas, ni hombres que acepten las órdenes sin pestañar, conscientes de que su permanencia en su trabajo no se lo debe a sus influencias o a sus amistades, sino únicamente a su formación. Hombres con juicio crítico capaces de abrirse camino en medios nuevos, de contraer nuevas relaciones en una realidad sometida a veloces y profundos cambios. Por lo que le pregunto: ¿La escuela de hoy, está formando esa clase de hombre? o ¿requerimos una revolución pedagógica?….. Perdón, por esta interrupción abrupta, pero se nos agotó el espacio. Sin embargo, le ruego seguir con este diálogo, para incluir su respuesta en nuestra próxima colaboración. No me queda más que agradecer sus valiosos conceptos, argumentos que sin duda, debe convencer al más reacio a entender que la educación de hoy no sirve para formar alumnos del futuro.

*Fuente: El shock del futuro, de Alvin Toffler. Editorial Plaza & Janes Editores S. A. (1999).

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