Desde el municipio de Ocampo llegan informes en el sentido de que el titular de la comuna Juan Liceaga Pineda, trae una onerosa deuda de diez millones de pesos con los proveedores de la región, razón por la cual éstos andan que no los calienta ni el sol pues ya se cansaron de que los traigan como machos de molienda dando vueltas y más vueltas al trapiche sin que les resuelvan nada y temen que el edil se les vaya de vacaciones sin cubrirles sus adeudos.
En fin es el problema de cada fin de año, pues no hay que olvidar que en este mes se duplican los gastos.
Aunque en el caso de Ocampo se complica con la política pues Juanito quiere dejar como sucesora ni más ni menos que a su esposa Flor Martínez de Liceaga, lo que quiere decir que ya se enamoró del poder público y quiere continuar disfrutando de las mieles del presupuesto. Total que la señora está en todo su derecho y no hay impedimento legal que la detenga.
A propósito, ¿dónde están o quedaron los otrora poderosos y aguerridos grupos políticos de la Antigua Villa de Santa Bárbara como lo fueron los de Alfonso Roque Rodríguez y Vicente Guerrero Vázquez?.
¿Desaparecieron o dejaron de luchar, pues tal parece que se les terminó ese empuje que siempre demostraban en épocas de elección?.
Por cierto el primero que fue el que le puso el cascabel al gato e hizo temblar toda esa región de Ocampo que incluso como protesta llegaron a secuestrar autobuses e incluso bloqueaban carreteras y amenazaban con tomar la presidencia municipal ¿dónde están?
Es más, junto con los grupos de Jaumave llegaban hasta la ciudad capital a realizar caminatas por toda la calle Hidalgo hasta pararse frente al palacio de gobierno.
De igual forma ocurría con aquellas municipalidades que como Llera, San Fernando, Mainero, Villagrán, Hidalgo, Altamira, González y Soto la Marina tenían lo suyo.
Pues si mal no recuerdo sus líderes se hacían respetar y tomar la calle en señal de protesta incluyendo al pueblo de mis mayores donde no se cantaban mal las rancheras.
En fin todo eso se acabó y aunque no lo crean pero desde entonces los partidos y grupos políticos principiaron a perder presencia hasta prácticamente desaparecer o subsistir parcialmente pero sin hacer escándalos, por lo tanto vale la pena recordarlos no con mala leche sino para cuestionar del porqué desaparecieron todas esas demostraciones sociales acostumbradas a no dejarse pero sobre todo a que los respetaran sus decisiones políticas.
Quizás algunos de esos liderazgos fallecieron o fueron vencidos por la inercia, uno de estos fue mi estimado amigo Alfonso Roque Rodríguez en Ocampo, Manuel García de Gómez Farías, Atilano Sánchez en González, Guadalupe Arcos Acuña en Llera, Gilberto Riestra en Soto la Marina, Saldivar en Jiménez, y muchos más que hoy escapan a mi memoria pero sus luchas eran sinceras y dejaron huella en aquellos días al grado que fueron quienes con sus luchas lograron sentar las bases de una democracia que estaba en pañales y que hoy se estila de otra manera por la falta de genuinos liderazgos, pues ahora tengo la impresión que les interesa más su subsistencia privada que el quehacer social. HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.




