20 enero, 2026

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El Llera que se fue

Llera... siempre es noticia

Nunca he estado de acuerdo con las alianzas de los partidos políticos en Tamaulipas como tampoco en que los gobiernos federal y estatal resuelvan sus gastos, incluyendo los de sus candidatos a puestos de elección popular, pues dejan la impresión de ser partidos dependientes de quien paga y cubre sus gastos, pero también como que pierden su originalidad y espíritu de lucha, por lo tanto y ante la víspera de un año nuevo sería bueno que los partidos políticos de México se independizaran, pero para lograrlo requieren primero auto sostenerse y esto será difícil lograrlo en tanto no dejen de ser INSUFICIENTES.

Lo anterior me recuerda aquellos políticos de mi pueblo de los años cincuenta del siglo pasado que se cooperaban entre sí para cubrir los gastos de campaña del que habían elegido como su candidato a la presidencia municipal y una vez instalado como alcalde jamás lo andaban molestando con puestos públicos o con apoyos económicos, por el contrario se le acercaban para preguntarle en qué lo podían ayudar.

Por supuesto, el presupuesto municipal no alcanzaba para obras públicas pero algo sobraba para los más indispensables gastos de la comuna y cuando había necesidad de arreglar una calle, respaldar una escuela o simplemente conseguir un motor eléctrico para alumbrar la plaza, dos que tres calles y una que otra vivienda se organizaban reinados en los que participaba dos guapas señoritas; una del campo y otra de la cabecera municipal.

Para esto se integraba un Comité de Obras compuesto generalmente por la gente honorable de aquellos años, quienes coordinaban los comités de campañas de las dos candidatas, organizaban los bailes cada sábado de cada semana y para la votación, siempre públicas, instalaban un pizarrón en la pared principal de la alcaldía donde se daba a conocer minuto a minuto el avance de la competencia, razón por la cual al concluir no había broncas porque todos los participantes con sus respectivos comités tenían las mismas ventajas.

El animador de aquellas competencias lo era don Rafael Paz, quien por cierto tenía esa gracia tan socorrida de lograr sacarles el dinero a los asistentes al baile e incluso los hacía pelear olímpicamente para que no se dejaran.

El pueblo alegremente participaba de esta competencia y estaban al pendiente de las mismas.

Al final y dado a conocer el nombre de la ganadora del concurso, todo mundo quedaba contento y esperaban la llegada del siguiente fin de semana para asistir a la Coronación de Su Graciosa Majestad.

El vestido de la reina era cubierto por el comité organizador y se le hacía acompañar de un apuesto joven que con disgusto y toda la cosa era obligado a vestir un traje con corbata y todo.

Al siguiente día tenía lugar el desfile de la reina, que a bordo de una camión sin redilas y alegremente arreglado recorría las principales calles de Llera.

En fin, he querido traer al recuerdo estos hechos, nombres y festividades como un homenaje para todos aquellos paisanos y paisanas que en sus mejores momentos dieron todo por Llera sin exigir nada a cambio y sin los cuales no hubiera sido posible que el pueblo de mis mayores fuera creciendo poco a poco hasta convertirse en lo que es hoy. HASTA MAÑANA Y BUENA SUERTE.

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