Si algo lastima a la sociedad son los abusos que cometen malos funcionarios, sobre todo cuando los cometen en contra de clases más necesitadas.
Es por eso, acciones que realizan representantes populares para castigar o sancionar a empleados por cometer abusos siempre son bien vistas y aplaudidas por la sociedad.
Por ejemplo, cuando el alcalde de Tampico, GUSTAVO RODOLFO TORRES SALINAS ordenó castigar a uno de sus colaboradores que se puso un short de mezclilla, subió una hielera con cervezas y aguas minerales a la camioneta y se enfiló rumbo a la hermosa playa Miramar en plenas vacaciones de verano.
Nadie está en contra de que descansen y se diviertan, lo único malo es que no pueden, ni deben hacerlo a bordo de un vehículo oficial.
Es por eso que el funcionario fue suspendido y le retiraron en forma inmediata la camioneta y la entregaron a otro empleado que le diera mejor uso.
En el gobierno estatal nunca hemos visto que se castigue este tipo de irregularidades tan denunciadas en las redes sociales, pues lo mismo publican autos en moteles de paso, que camionetas estirando remolques con caballos finos en la ciudad de Monterrey, Nuevo León y hasta algunas unidades en algún Mall texano.
Nunca pasó nada, ningún funcionario estatal fue castigado o le retiraron de perdido la unidad. Simplemente cerraron los ojos ante los abusos y todo siguió como si nada y la contraloría fue la burla del sexenio.
Pero, también hubo otro tipo de acciones más recientes, como la del alcalde de San Fernando, MARIO DE LA GARZA quien encabezó una manifestación que logró el retiro de los malos elementos del INM que extorsionaban a los paisanos que pasaban por la Y Griega de la Carretera Reynosa-Matamoros-Victoria.
Todo esto viene a colación por la amarga experiencia de un humilde vendedor de hamacas que llegó de Guerrero con la esperanza de ganar un poco de dinero.
El comerciante PEDRO CATALÁN HILARIO se instaló en un lugar no autorizado, por lo que un grupo de avezados e incorruptibles de inspectores apenas observaron la escena y analizaron que era foráneo decidieron incautarle sus hamacas y proceder a aplicarle una multa de 3 mil pesos.
Los inspectores le recogieron las 22 hamacas que traía para vender en la cantidad de 400 pesos cada una de ellas y se las entregaron a un grupo de Policías Estatales para su resguardo. Los hechos pasaron el 11 de diciembre en las calles Díaz Mirón y Aduana, en el centro de Tampico.
La multa aplicada por los empleados municipales fue excesiva para alguien que cometió una falta administrativa, pero que al final del día busca ganarse la vida honradamente y más que una sanción debieron orientarlo sobre modo correcto para vender legalmente su mercancía.
Finalmente los regidores se apiadaron y lograron que la multa se rebajara de los 3 mil pesos a los 210 pesos, la cual pudo pagar a duras penas.
Lo insólito del caso es que las hamacas desaparecieron, entre los inspectores y los policías existe la sombra de la sospecha.
La corrupción y los abusos son cosas que ya no pueden, ni deben tolerarse por parte de las autoridades que deben intervenir para castigar a los culpables de robar las 22 hamacas que quizá vayan a parar a la Playa Miramar.
Las cosas grandes empiezan siempre en forma pequeña, el alcalde porteño GUSTAVO TORRES SALINAS demostró su buena voluntad de castigar los abusos y actos de corrupción que cometen sus colaboradores. Hoy nuevamente tiene la oportunidad de demostrar su buena voluntad.
Bueno, por hoy es todo.
Adiós y aguas con los patinazos…
Contacto: patinadero@hotmail.com




