20 enero, 2026

20 enero, 2026

Levantan su hogar entre las cenizas

Nereida Valero Huerta, luego de haber perdido su hogar y pertenencias en un incendio, ha sido testigo y protagonista de la solidaridad de los victorenses que le han ayudado a reconstruir su hogar

CIUDAD VICTORIA, Tamaulipas.- «Este techo lo levantó Victoria», dice orgullosa Nere, la mujer que el pasado martes perdió su hogar y todo objeto material que se encontraba dentro.
Las llamas devoraron todo, dice aún con lágrimas a lado de su marido…

«Yo nunca pregunté ¿por qué a mí?, sólo le pregunté a Dios cómo tapo de frío a mi familia, y él me respondió»…

Ayer domingo, luego de las dos de la tarde la familia de Nereida Valero Huerta terminó el vaciado en dos cuartos de concreto.

Afuera aún hay grava y arena que ocuparán en breve para hacer la barda y quedar más resguardados de incidentes como éste.

Todo el milagro se movió a través de las redes sociales y ahora guardan cada uno los recuerdos, los sobres que llegaron con ayuda, los mensajes que escribieron los ciudadanos y los saludos y muestras de apoyo que se plasmaban a través de internet. «El día que ocurrió el incendió no estábamos en casa, pero desde que veníamos caminando vimos salir el humo. Yo vi el rumbo y me entró como un presentimiento, es corazonada. Cuando veníamos más cerca y vi entrar una patrulla por la calle de atrás le dije a mi esposo ¡seguro se prendió el zacate!»…

Los bomberos no encontraron rastros que demostraran el inicio del incendio.

Sin embargo, con fe, Nere y su familia esperaron.

«La primera ayuda que recibimos fue del patrón de mi papá don Alejandro Salinas, a quien no le importó dejarlo trabajar con nosotros hasta que levantáramos la casa y nos envió varillas, a don Homero Salinas, el de los pollos, le pusimos «El Rey Mago», porque era día seis cuando despertamos sin casa y él al escuchar que lo que nos había pasado se vino y le habló a sus amigos y por facebook, con fotos que él publico llegó toda la ayuda. Yo quiero aclarar, que esto es muestra de la gente buena de Victoria, del pueblo de Victoria que me ayudó, nadie más llegó aquí y don Homero bien dijo: «Puede haber gente mala, pero los buenos somos más».

Ayer con un arroz rojo celebraron el logro de un techo. En los alrededores aún huele a quemado y justo en su terreno se siente más frío a pesar del sol por la cantidad de agua que los bomberos arrojaron para combatir las llamas.

Personal de SEDESOL arregló los documentos de registro civil de la familia, el resto es una cadena de favores que se formó entre los usuarios de redes sociales. Ahora por ella y luego por el resto.

«Don Homero, dejó su negocio sin necesidad y se vino a sacar las cenizas de mi casa, con sus amigos. Mi esposo no quería, yo le dije que conservaríamos sólo las láminas».

Y es que levantar un hogar con sacrificio hace que se valore hasta el más pequeño de los objetos.

Al otro día llegó ropa nueva para los hijos de Nere, hubo hasta una rosca de reyes y ahora tienen un techo de concreto…

«Gracias a todos, muchísimas gracias, me doy cuenta que aunque no ando de casa en casa mis vecinos me quieren y esto que se ha levantado es del pueblo de Victoria, de trabajadores de la maquiladora Dephi, de ciudadanos, no de gobierno; aclaro, esto lo hizo el pueblo porque existe Dios en la religión que gusten», dice Nere.

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