6 marzo, 2026

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Crónica urbana

De zapatos y más

Crónica urbana
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Me fui a Reynosa por unos zapatos para mis pedales que según los autores, de los zapatos eran una maravilla.

Me costaron un ojo de la cara, pero los zapatos que auguraban que andarica como en un valle de  plumas de ganzo me condenaron al arrastre de mis piernas.

El doctor me dijo que esos zapatos parecían de astronauta y que su peso, casi medio kilo por pata, me mandarían a la goma. Más bien, los zapatos, unos  choclos como de mineros, me han condenado a renquear. Las plantillas quedaron como las patorras del Yety, el Hombre de las Nieves y desniveladas, me  formaron un cayetano que me ha hecho sufrir.

Me fui por otros , éstos, de puras ancas de rana. Suaves, elásticos, dúctiles a mis dedales, que más o menos me han  dejado andar sin renquear.

Los zapatos son el 50 por ciento del trabajo diario, de la ardua pelea por la vida. Los zapatos son como los tacos, o tachones de los futbolistas.

Los zapatos son un privilegio para el cuerpo, para descansar trabajando, para andar en calle o en casa. Los zapatos son la alegoría de una existencia vaga y alegre.

Hay zapatos con ventiladores para que los malos olores fluyan y huyan. Zapatos, para lucirse en las fiestas, desde bodas, bautizos y primeras comuniones. Los hay no te oigo que traes tenis, para corretear y holgar las patas. De marca y desmarca, todos son bonitos y variados. Zapatos sin cintas o con cintas.  Zapatos de pura piel o de puro hule.

De punta y chatos. Zapatos negros, cafés, blancos, grises; los zapatos son el adorno crucial para cuando se pide chamba. Lo primero en que se fijan los jefes y secretarias ejecutivas son los zapatos.

Bien boleados, con calcetines liimpiecitos, que no aprieten, que no suden mucho, es lo mejor para caminar bien. Que no lijen los dedos para que no se hagan ampollas.

El zapato es la felicidad diaria, es el himno de las calles, del pasillo de casa, el vaivén del jardin. Por eso para no renquear, un zapato no pesado, ligero y fino es lo mejor para caminar con la sonrisa bien repartida.

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