Nada de cotorrear en horas de oficina. Según declaraciones de funcionario del ayuntamiento, ningún trabajador podrá acercarse a la tecnología de punta ni de puntitas, para chatear con el chato o con la chata. Se trata de ganar tiempo de trabajo al tiempo de la güeva. En eso queremos pensar interpretando al vocero municipal.
Y es que los trabajadores administrativos, tanto federales, estatales se la pasan en el cuchi cuchi del whatsapp y echándole ojotes al internet según las predilecciones y twitereando que es un circo.
En suma, el tiempo efectivo de los empleados de toda índole, laboran 1 hora y media, porque las otras cuatro horas cotorrean que es un gusto. Y está bien que agarren la tecnología de punta porque para eso es el progreso y de acuerdo a las necesidades de familia y los chicos en la escuela. Pero tampoco deben andar echando novio y novia ni perritos que les ladren haciendo citas persuasivas por medio del celular, la tablet o la computadora oficial.
Es cierto, hay libertad de expresión y de petición. Pero los trabajadores municipales deben ser un ejemplo de chamba dura. Y son los mejores iconos de cumplimiento en sus labores.
Pero si hay una chateadita con el novillo y pueden escaparse del big brother, pues échense una whatsapeada y twitereada de reojo, con la novia y el novio, o segundo o tercer frente pues no hay como la poesía en el celular que nos ofrece expectativas y divertimiento. Así, no le peguen a la locura de la cibernética que nos tiene con el mundo en la cabeza y la angustia en los pies ante tantos conflictos mundiales. Pero no descuiden su chamba, que en estos tiempos difíciles es una gracia de Dios.




